Dr. Bismarck Somarriba
La ducha vaginal es el enjuague o limpieza de la vagina (también llamada canal de parto) a través de chorros de agua u otras soluciones, tales como: vinagre, bicarbonato de sodio o soluciones para duchas que se pueden comprar en farmacias o tiendas. Se cree que esta es una costumbre practicada desde tiempos antiguos por mujeres que se hacían enjuagues después de un período menstrual o posterior a las relaciones sexuales para evitar las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y eliminar el semen para evitar un embarazo, así como para reducir malos olores, pero no es recomendada como limpieza, ya que cambia el delicado equilibrio natural en la vagina y su flora, lo cual puede causar más susceptibilidad de padecer de irritación vaginal, infecciones llamadas vaginosis bacterial (VB), enfermedades de transmisión sexual (ETS) y enfermedad pélvica inflamatoria (EPI), la cual es causada por bacterias que pueden viajar desde la vagina, recorriendo el cuello del útero hasta llegar a los órganos de la pelvis.
Limpieza segura de la vagina
Debido a que el equilibrio químico de la vagina es muy sensible se recomienda dejar que se limpie por sí sola por medio de secreciones mucosas. La mejor manera de asear el área exterior de la vagina es con agua tibia y con un jabón suave sin olor durante el baño diario. Los productos como jabones, polvos y rocíos para la higiene femenina no son necesarios y podrían ser dañinos.
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Acuda a su médico siempre que presente dolor vaginal, comezón, ardor, mal olor, dolor al orinar y secreción vaginal anormal, ya que usted podría tener una infección, la cual puede ser tratada.
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