Las anécdotas de su vida son de esas que dan gusto sentarse a escuchar. A sus 27 años, Desireé Caldera ha construido un buen camino tanto personal como profesional. Afirma que su adicción es el trabajo, pero nunca descuida a su familia y amigos
Te defines como una persona activa y rebelde, ¿qué tan traviesa fuiste en tu niñez?
Nací en Managua, pero me crié en Jinotepe luego que mis padres se divorciaron. Durante mi niñez hice las travesuras que creo que los niños de hoy ya no hacen. Me gustaba mucho correr o andar en bicicleta descalza en la finca de mi abuelo. Recuerdo que una vez alarmé a todos los de la casa. Hice una fogata en el patio, y provoqué tanto humo que se activó
la alarma de incendio (ríe).
¿La separación de tus padres marcó tu vida?
Nunca sufrí por la separación de ellos, porque siempre se llevaron bien. Mi papá, inclusive, tiene buena relación con mi padrastro, quien también es muy importante en mi vida. Ambos me enseñaron que lo más esencial es la unión familiar, un valor que mantenemos hasta el día de hoy. Siempre me han apoyado en mis decisiones, estudios y trabajo. A pesar de mi rebeldía y mi carácter fuerte, ellos me enseñaron a distinguir entre lo bueno y lo malo.
¿Cuál es tu cargo laboral actualmente?
Soy la Directora de cuenta en la agencia de publicidad TBWA. Tengo siete meses de haber iniciado con este reto, pues en los trabajos anteriores me desempeñé únicamente como ejecutiva de cuentas. Ahora adquirí más responsabilidad y gente a mi cargo, pero es algo que me motiva. Mientras más trabajo tengo, más quiero. Me produce una adrenalina increíble.
Para ti, ¿cuál es la clave para conseguir el éxito?
En primer lugar, saber exactamente lo que quieres para tu vida; luego enfocarte en trabajar, dar un poco más de ti misma. Creo que si damos más de nosotros vamos a lograr muchas cosas a largo plazo. Me gusta trabajar y crecer, y me enfoco en eso. Me gustan los desafíos y enfrentarlos es la mejor opción.
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