MADRID/AFP
Cientos de miles de jóvenes de todo el mundo aclamaron al papa ayer en un multitudinario y festivo acto en el centro de Madrid en el primero de los cuatro días que Benedicto XVI pasará en la capital para liderar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Escoltado por miles de jóvenes peregrinos, el Pontífice llegó a la Puerta de Alcalá, donde fue recibido por 10 jóvenes representantes de los cinco continentes y cruzó a pie la emblemática puerta, del siglo XVIII, una de las antiguas entradas a la capital de España.
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Acompañado por los vítores de los peregrinos, que ondeaban coloridas banderas de varios países, y una tuna, grupo de músicos universitarios vestidos de época, el Benedicto XVI se trasladó hasta la Plaza de Cibeles.
CONTRA LOS “DIOSES”
En esta plaza, Benedicto XVI aprovechó para animar a los jóvenes a tener a Cristo como ejemplo y arremetió contra quienes se creen “dioses”. “Hay muchos que creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos”, dijo el Santo Padre.
El papa llamó a los jóvenes peregrinos llegados de 193 países a aprovechar estos cuatro días que durará la JMJ “para conocer mejor a Cristo” y que sirva de “roca firme” para la vida.
El obispo de Roma agregó que “esos que se creen dioses” se dejan llevar por el impulso de cada momento y advirtió a los jóvenes de que esas “tentaciones están siempre al acecho”.
ECONOMÍA CENTRADA EN EL HOMBRE
Poco antes, a su llegada a Madrid, donde fue recibido por los reyes de España, el papa reclamó una economía centrada en “el hombre” y no en “los beneficios“, sobre todo en tiempos de crisis, y además reconoció “abusos en la historia para imponer el concepto de verdad y el monoteísmo”.
“El hombre debe estar en el centro de la economía y este no es el beneficio, sino la solidaridad. Esto se confirma en la crisis actual (…) La economía no puede medirse por el máximo beneficio. Hay que ponerse al servicio de la protección del trabajo para todos”, afirmó el papa.
Benedicto XVI denunció “la discriminación, que lleva al desprecio y a la persecución abierta o larvada que padecen en determinadas regiones (los cristianos)”, pidiendo a los jóvenes que no tengan miedo de mostrar su fe.
Las JMJ, creadas por el papa Juan Pablo II, empezaron el martes en medio de críticas de más de cien organizaciones laicas, ateas, cristianas, entre otras por los altos costos de la actividad.
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