No me interesa entrar en el debate ese sobre cuál deporte es más popular en Nicaragua, quizá porque en ningún momento he visto al beisbol amenazado.
Cuando otro deporte produzca —aunque poco— talento para la exportación y se cuente con jugadores al máximo nivel como lo ha hecho el beisbol, e incluso el boxeo, entonces se podrá discutir. De lo contrario, será perder el tiempo, o entretenerse.
Sin embargo, estoy entre quienes aplauden cada centímetro de crecimiento que se logra en cualquier deporte. No creo que se tenga que descalificar una disciplina para resaltar otra. De todas formas, los hechos son testarudos como dijo Lenin. Están ahí, nos guste o no.
Pero no deja de causar cierta tristeza el abandono al que se sometió a la Selección Nacional de Futbol el miércoles en Managua, en su partido contra la Sub-23 de Honduras, el que quedó nivelado 1-1, gracias a un golazo de Axel Villanueva cuando el árbitro ya se llevaba el silbato a la boca.
Ese trabajo de los muchachos, merecía más testigos. Siempre nos quejamos que el futbol no crece, que no le ganamos a nadie y que ni siquiera podemos completar bien un pase, pero el miércoles no había más de 500 personas en el estadio y el informe del partido es alentador.
Nectalí Mora, compañero de trabajo aquí en LA PRENSA, dice que la tropa nica movió bien el balón, que mostró seguridad y sentido saliendo desde atrás, que el medio campo fue aplicado, mientras los laterales daban fluidez al ataque, que desembocó en el gol de Villanueva.
Mi intención no es decir que el futbol viene en pleno ascenso y que nos preparemos para un salto de calidad. No, no es eso, sino remarcar, que no me parece justo que los aficionados al futbol, hayan dejado al equipo solo.
Claro, algo no se hizo bien en la etapa previa a este encuentro. No se hizo una buena promoción, se manejan los detalles como secretos de Estados y hasta hay exclusión y maltrato a periodistas. Eso tiene que cambiar en la Fenifut. De lo contrario, van a continuar solos.
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