Vida
“El que no valora la vida no se la merece.”
Leonardo da Vinci (1452 – 1519); pintor florentino
UNA VIDA POR UNOS PESOS
Pareciera título de película, ¡pero no lo es! Es el malestar generalizado que a diario viven los miles de usuarios del transporte «expreso» de Carazo-Managua. ¿Hasta cuándo se pondrá un alto a los transportistas? ¿Hasta cuándo la delegación del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) se zocará la faja para quitar concesiones de transporte? ¿Hasta cuándo se pondrá mano dura a los policías de tránsito que no hacen más que cobrar coimas en vez de multar a estos conductores que a diario desgracian a familias, hogares, truncan sueños y causan luto a gente inocente? Este es un llamado más a que los usuarios despierten y actúen por su cuenta, contra los transportistas y la Policía de Tránsito de Jinotepe. Ya no se puede seguir soportando a estos desgraciados que no solo se lucran con la necesidad del pueblo sino que traen consigo lágrimas, dolor y sufrimiento a gente inocente. Un ¡basta ya! para las Cooperativas Sapasmapa, Etrasur, Codevo y Granma ni Turnicas.
Alexis Vega
Jinotepe, Carazo
BOTAR LO EQUIVOCADO
Me parece que el diputado, Maximino Rodríguez se equivocó al tirar a la basura la Constitución Política de Nicaragua, el Código Penal y los Estatutos del PLC, el pasado fin de semana. Si uno se toma su tiempo para leer la Constitución Política de Nicaragua se dará cuenta que contamos con una buena carta constitucional. Los derechos y deberes de los ciudadanos están claros; la forma en que está organizado el Estado, incluyendo lo que puede y no puede hacer, está bien definido; la forma de gobierno y cómo llegar a ser gobernante, tiene sus requisitos y prohibiciones. Todo está bien. Lean la Constitución y se darán cuenta de esto.
El problema radica en la falta de respeto a la Constitución por parte del Gobierno y sus instituciones, quienes están llamados a defenderla y cumplirla. Las personas que gobiernan, desde el presidente de la República hasta el último empleado público, se olvidan de lo escrito en la Constitución y hacen lo que más conviene a sus intereses y al partido gobernante.
Ejemplos sobran, comenzando por el artículo 4, que obliga al Estado a “promover el desarrollo humano de todos y cada uno de los nicaragüenses, protegiéndolos contra toda forma de explotación, discriminación y exclusión”, pero que en la práctica solo promueve el desarrollo de sus allegados y simpatizantes más leales; hasta llegar al famoso artículo 147, que prohíbe, por partida doble, la reelección del presidente Ortega, pero este no se siente aludido.
El Código Penal no lo he leído, pero viendo el actuar de los jueces y magistrados, especialmente los usurpadores de facto, estoy casi seguro que el problema no es el Código, sino las personas que están llamadas a hacerlo cumplir. Lo mismo los estatutos del PLC, no los he leído, pero esos estatutos son los que hicieron grande al PLC en el pasado y sus dirigentes son los que lo tienen como un partido de tercera, devaluado y con muchos de sus cuadros en otros partidos.
Diputado Rodríguez: no son estos documentos los que hay que botar al cesto de la basura, sino a los políticos corruptos y funcionarios públicos aprovechados. Es a este gobierno parcializado, elitista, inoperante y mentiroso al que hay que botar.
Todos los nicaragüenses podemos botarlo, votando este 6 de noviembre. Pero debemos ir todos, para hacer más difícil que se roben las elecciones. votando, botamos a la basura a quienes tienen frenado el desarrollo de Nicaragua.
Federico Kühl Cuadra
RÉPLICA A MARIO HURTADO
El señor Mario Hurtado Jiménez, en su artículo publicado en LA PRENSA el 10 de agosto del 2011 y titulado “Las negociaciones secretas que hubo entre Montealegre y Alemán”, trata de desinformar al pueblo nicaragüense.
La verdad es que hubo tres reuniones sobre el tema. La primera de ellas fue en la casa de Eduardo Montealegre, estando presente el expresidente Alemán, el magistrado Manuel Martínez, el diputado Eduardo Montealegre Rivas, el señor Hurtado y yo. La segunda se realizó en la oficina de Eduardo Montealegre y la tercera en casa de doña Norma, suegra del expresidente Alemán.
A la primera reunión Hurtado llevó un documento de página y media, sin copia, y se lo entregó a Eduardo Montealegre. Fue evidente que Alemán y Martínez ya lo conocían. Después de leerlo Eduardo me lo pasó y después de leerlo le pregunté a Hurtado cómo se garantizaría el cumplimiento, porque lo único verdadero en el documento era la candidatura de Alemán.
Hurtado me contestó que la garantía era el doctor Alemán, a quien pregunté viéndolo a los ojos cómo lo haría. Alemán contestó que con su palabra, a lo cual le repliqué: “usted ya no tiene palabra política para garantizar todos los ofrecimientos”.
Pero siempre buscando la unidad del liberalismo para las elecciones municipales del 2008, invité a mi casa de habitación a Arnoldo Alemán y a Eduardo Montealegre, ambas personas apreciadas en mi hogar. Después de los saludos de rigor me retiré prudentemente y se quedaron conversando ellos solos. Al final me comunicaron que habían acordado ir unidos en las municipales del 2008 y que habían nombrado dos representantes legales que actuaran como correpresentantes, Wilfredo Navarro y Mauricio Montealegre. Me alegré mucho por la unidad que se había logrado, pero le pregunté a Alemán por qué no ponía a otra persona, como el magistrado Silvio Calderón. Por respuesta se tiró una carcajada y dijo a Eduardo: “Te fijás que Mauricio iba a cuestionar a Wilfredo”.
Después que se retiró Alemán, Eduardo y yo recapitulamos los pormenores de la reunión y quedamos con la preocupación que probablemente, al no querer cambiar a Navarro no cumpliría sus compromisos. Aun así Eduardo me expresó que por Nicaragua y el liberalismo teníamos que darle el beneficio de la duda.
El señor Hurtado conoce el resultado del abuso cometido por la cúpula del PLC, cuando en forma amañada el Consejo Supremo Electoral (CSE) no aceptó la correpresentación legal. Pero los contratos entre las parte son ley y la decisión del CSE no impedía que las decisiones fueran tomadas por los dos, aunque los documentos solo fueran firmados por uno. En ese momento la palabra de Alemán dejó de valer en política y todo lo que sucedió con el fraude es materia de otro escrito.
El papel aguanta todo, el problema era cómo se garantizaba el cumplimiento. Por eso Alemán quería negociar al margen del obispo Mata, porque no buscaba el bien de Nicaragua y del liberalismo, como sí lo ha hecho Eduardo. El señor Hurtado debería decir toda la verdad, no hurtársela.
Mauricio Montealegre Zepeda
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