La magia de los implantes de senos

Una mujer con senos voluptuosos puede cautivar más la atención en comparación a una que los tenga pequeños. Voluptuosidad no es sinónimo de belleza, pero cada día son más las que desean agrandar sus senos por razones de estética a través de una cirugía denominada mamoplastía de aumento.

Una mujer con senos voluptuosos puede cautivar más la atención en comparación a una que los tenga pequeños. Voluptuosidad no es sinónimo de belleza, pero cada día son más las que desean agrandar sus senos por razones de estética a través de una cirugía denominada mamoplastía de aumento.

Desde 1963 que se realizó la primera cirugía con implantes de silicona en Estados Unidos hasta el día de hoy, los modelos, tamaños y estructuras han mejorado como respuesta a las necesidades y demandas de las pacientes.

El cirujano plástico Mario Lacayo —formado con un diplomado por la Sociedade Brasileira de Cirugía Plástica, exalumno de Ivo Pitanguy en Río de Janeiro— asegura que previo a la cirugía se debe evaluar la parte psicológica, emocional y física de la paciente para diagnosticar sus motivaciones. “Si la mujer es una buena candidata va a obtener mejores resultados y quedará más satisfecha. No es recomendable en mujeres menores de 18 años, ya que antes de esa edad no han terminado de desarrollar. Antiguamente, la mujer decidía operarse después de los 30, pero con la popularidad las jóvenes son las que más recurren a implantes de senos”.

Es común que las pacientes soliciten una talla más grande de la que tienen, pero como dice el cirujano “un busto grande es inespecífico”. Por tal razón, se hacen diversas pruebas de acuerdo a las tallas. “Los implantes no vienen en tamaños, hay que calcular el volumen que la paciente tiene. Con un implante de 200 cc a 350 cc se puede obtener una copa C que es lo ideal para que le quede bien. La belleza debe ser proporcional, es decir que el ancho del busto sea equitativo con el ancho de la cadera, porque hay mujeres que tienen el tórax grande, pero sus senos son pequeños, y viceversa”.

Como toda cirugía, se debe estar consciente que existen riesgos que afrontar y con ellos temores que pueden ser normales. “Lo más grave es que haya sangrado después de la intervención o que se infecte la herida. De ocurrir, lo más recomendable es acudir al médico para que se retiren los implantes, se limpien y se manden a evaluación; tres meses después la paciente está indicada para volverse a operar. Para evitar esto, la paciente debe mantener reposo absoluto por el tiempo que se le indique. Seis semanas es lo prudencial para recobrar con normalidad todas las actividades”, afirma el cirujano.

TIPOS DE IMPLANTES Y CARACTERÍSTICAS

El implante de silicona es el más popular y recomendable porque su textura es similar al busto. El cirujano explica que los científicos elaboraron el implante con gel cohesivo para evitar que se corriera. “El silicón es inerte, por ende no provoca ninguna reacción en el cuerpo humano. Las válvulas cardíacas, por ejemplo, son de puro silicón porque no daña. Antes se pensaba lo contrario, pero nunca se pudo comprobar”.

El implante de soluciones salinas también es muy utilizado, sobre todo en Estados Unidos donde el de gel es más caro, pero tiene la desventaja de ser muy duro y de desinflarse más rápido por medio de una válvula que posee. Si esto llegase a ocurrir, afirma el especialista, no le ocasiona perjuicio a la paciente porque el cuerpo absorbe el salino estéril.

La vida útil de un implante, ya sea salino o gel, es de 7 a 8 años. Es recomendable retirarlos porque los senos cambian poco a poco. “El busto de una joven se caracteriza por ser más glándula que grasa, pero cuando la mujer alcanza una edad madura, la glándula disminuye y se vuelve más grasa ocasionando mayor peso y caída”, asegura el cirujano.

La forma de estos implantes fueron evolucionando de acuerdo a las características físicas de las mujeres. El doctor Lacayo afirma que los implantes redondos son los más utilizados porque son fáciles de poner; no así los anatómicos, los cuales por ser en forma de lágrima se debe ser muy cauteloso y exacto al colocarlos, de lo contrario quedan mal y se pierde la estética visual.

VÍAS DE ACCESO

Existen cuatro vías para realizar el implante de los senos. De acuerdo con el doctor, el 70 por ciento se hace debajo del busto (surco submamario), ya que al caer el seno con su peso natural no se nota mucho la cicatriz. En Estados Unidos es muy común por la axila porque muchas mujeres son modelos o porristas. El 15 por ciento es por la areola y un escaso porcentaje es por el ombligo porque el implante tiene que ser de salinas.

MITOS Y REALIDADES

Existen dos grandes mitos con relación a los implantes de senos. El primero consiste en los riesgos de padecer cáncer de mama y el segundo en que si se puede dar lactancia materna. El doctor Lacayo aclara que el cáncer de mama es de tipo adenocarcinoma y que no hay ninguna indicación que relacione el implante de mama con el cáncer.

“Lo que vale es la relación genética por el lado materno, no paterno. Es decir, si la bisabuela, abuela y madre han padecido de cáncer de mama. Hay otros factores, como por ejemplo si la mujer no dio de mamar, si tuvo su primer hijo después de los 35 años o si ha padecido enfermedades fibroquísticas. De haber probabilidad, lo que se hace es colocar el implante por debajo del músculo, porque la glándula mamaria es un órgano de sudor modificado, es un anexo de la piel no del tórax”.

En cuanto a si se puede dar de mamar, el doctor con toda certeza dice que “no hay nada que lo impida, se puede perfectamente. Véase así: el implante está en el mismo edificio, pero en diferente piso. Colóquese debajo del músculo o encima, igual se produce leche y es importante para reducir los riesgos de padecer cáncer de mama”.

Nosotras

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí