Ya se escuchó el primer grito: ¿Quién causa tanta alegría? en el país. Ayer miles de leoneses celebraron la tradicional Gritería Chiquita, que se festeja en el país desde 1947.
- Los chinandeganos gritan la Purísima chiquita a mediodía en la ciudad de El Viejo, Santuario Nacional Mariano.
En el sector oeste del parque central de Chinandega, las distintas delegaciones gubernamentales ubicaron altares de la Purísima.
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Los leoneses celebran a la Asunción de María, desde esa fecha que el volcán Cerro Negro mantenía en zozobra a la población de León.
La actividad del Cerro Negro duró más de 15 días y el coloso parecía que no iba a cesar su furia.
Según los feligreses en esa época los techos ya no soportaban el peso de la arena y las cenizas, los cultivos se secaron y el ganado no tenía qué comer.
En ese entonces a monseñor Isidro Augusto Oviedo y Reyes, obispo de la Diócesis de León, ideó la Gritería de penitencia, también conocida como la Gritería Chiquita, una rogativa a María Santísima para que cesara la furia del volcán.
Ayer durante la celebración de la Gritería Chiquita los fieles visitaron los altares que habían en todas las calles de León.
Los devotos de la Asunción de María repartían las tradicionales gorras, gofios, matracas, caramelos, granos básicos, cajetas, bisuterías, cañas, naranjas, limones, entre otros presentes.
Ayer la Gritería inició a las 6:00 p.m. en la Catedral de León, con una eucaristía que presidió el obispo de la Diócesis de León, monseñor Bosco Vivas Robelo.
Al culminar la eucaristía en honor a la Virgen María, Vivas se dirigió a la puerta del perdón (en la entrada de la Catedral de León) donde hizo la petición y el grito de ¿Quién causa tanta alegría?, ¡La Asunción de María!
Se estima que, del costado norte de la Catedral de León hasta el parque de los poetas, habían más de 20 altares.
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