Su nacionalidad es “nicaraguatemalteco”. Víctor del Cid Lucero nació en Guatemala, pero en 1981 tuvo que migrar a Nicaragua donde se enamoró, crió una familia y encontró su gran pasión: el estudio de los indígenas, la antropología.
A pesar de la cercanía, Nicaragua fue un país nuevo para él, donde tuvo la oportunidad de alfabetizar y trabajar como pedagogo empírico. En Guatemala había estudiado Psicología, pero por las circunstancias políticas de su país no pudo finalizar sus estudios.
En Nicaragua la mayor parte de su vida laboral la ha realizado en la Costa Caribe, al lado de los indígenas, especialmente después de haberse graduado como antropólogo social, es decir, no para ayudar a que los pueblos sean dominados, sino para que sean protagonistas de su propia conceptualidad.
::: ¿Qué similitud encuentra entre la situación de los indígenas de Nicaragua y los de Guatemala?
Hay cosas comunes. Centroamérica es un espacio común que se viene construyendo desde antes de la llegada de los conquistadores. La integración de Centroamérica no está marcada por la institucionalidad de los estados sino por los pueblos mismos. Los pueblos indígenas enfrentan amenazas similares.
::: ¿Cómo cuáles?
La disputa por los territorios. Ante el agotamiento de los recursos naturales, lo que ha perdurado es lo que los indígenas han preservado, los bosques, los ríos. Los territorios indígenas están siendo disputados por las colonizaciones internas, es decir, los campesinos mestizos sin tierras y por las transnacionales, los megaproyectos.
::: Pero los indígenas tienen sus títulos desde la Colonia…
Esos títulos reales no han significado el control de las tierras, porque han estado sometidos a un proceso de despojo desde los años posteriores a la independencia. Todos los gobiernos de Nicaragua han abonado a que ese territorio se vaya reduciendo.
::: ¿Cómo afecta a los indígenas este problema?
Sienten el no reconocimiento. Las leyes de Nicaragua estipulan que el que tenga posesiones dentro de tierras indígenas debe pagar un canon de arrendamiento, pero los terratenientes se niegan a pagar. Esa rebeldía se fundamenta en el no reconocimiento de la propiedad. Sobre el título madre que tienen los indígenas se han emitido otros títulos, lo que se llama la sobretitulación y el Estado los ha registrado.
::: En Nicaragua, ¿todavía hay indígenas puros?
El concepto de pureza es muy relativo y ese ha sido también un argumento para no reconocer la identidad de los pueblos indígenas. Perdieron la lengua producto de la colonización, les dicen que son campesinos de ascendencia indígena. Si nos apegamos a un concepto de indígena puro, es difícil, porque las culturas son vivas, se enriquecen unas de otras y cambian, y se transforman.
::: ¿Qué le atrae a usted de la cultura indígena?
Yo tengo en mi ascendencia una abuela chortí, Sabina Lucero. Tengo algo de indígena. Los pueblos indígenas tienen mucho que aportarle a la humanidad, por ejemplo, la vida en comunidad, basada en la reciprocidad, la solidaridad, en la colectividad y en la vida armónica con la naturaleza, con la preservación de sus valores, con la manera en que dirimen sus dificultades.
::: ¿Qué diferencia ve usted entre los indígenas y los mestizos?
No hay diferencias tan profundas. Nicaragua es un mosaico de culturas.
::: ¿Dónde siente que hay más machismo, entre los indígenas o entre los mestizos?
El patriarcado está presente en todas las culturas, pero los ancianos indígenas hablan de la dualidad, de la creación de hombres y mujeres juntos. Los pueblos indígenas enfocan desde ahí su convivencia, sin embargo la mujer indígena ha sido sujeto de discriminación dentro de sus propios pueblos. Las leyes que norman las autoridades tradicionales se fundan en una ciudadanía patriarcal y machista, significa que esas leyes deben ser reformadas.
También hay experiencias bonitas, hay consejos de mujeres que están surgiendo, hay cacicas, hay un papel muy importante de la mujer indígena ahora, aunque también es la más amenaza por el asunto de las tierras, porque cuando hay desalojo es la mujer la que sufre más.
::: ¿Qué tan cierto es que los varones indígenas son haraganes, perezosos y le dejan todo el trabajo a las mujeres?
Los famosos estereotipos, ¿no? y eso se aplica más a los indígenas de la Costa Caribe lamentablemente. Los indígenas son sociedades de agricultores que tienen sus propios horarios, que se rigen por la Luna, por el Sol, entonces un indígena agricultor realiza su jornada en la madrugada y termina cuando los otros están empezando. Pero han sido capaces de preservar, son grandes productores, se les ha reconocido los cultivos en laderas.
En la Costa Caribe hay distintas prácticas, porque el hábitat funcional del indígena son espacios de caza, de pesca, de siembra, de recolección, pero que también en una cultura de no acumulación en una cultura que no está orientada al mercado, tampoco está la fatiga por tener, tener y tener. Solo satisfacer necesidades, en colectividad.
::: ¿Qué sienten ellos respecto a los mestizos?
A mí me gusta citar a Lizandro Chávez Alfaro, la manera en que él percibía a Nicaragua, como dos hermanos siameses, uno mirando hacia el Caribe y otro mirando hacia el norte, como las dos corrientes migratorias que se funden en Nicaragua. Pero como hermanos siameses al fin y al cabo inseparables.
Sí hay diferencias entre culturas, yo creo que hay prejuicios compartidos, del mestizo contra los indígenas, de los afrodescendientes contra los mestizos, de los indígenas contra…, hay diferencias, prejuicios y estereotipos que deben ser superados, que se siguen manifestando en los medios de comunicación, en el chiste, en la manera en que vemos al otro.
::: ¿Qué tanto ha afectado la globalización a los pueblos indígenas?
Decía por ejemplo un anciano de Jinotega que él siente que hay un rompimiento entre su generación y la nueva, que ya no hay transmisión de conocimientos, que ya no se escucha, que ya no hay diálogo, porque los muchachos pasan fuera de la casa, dedican mucho tiempo a las redes sociales, a los videojuegos y que los aleja de sus raíces y que los nietos a veces ya no se reconocen indígenas.
::: ¿Ya algunos no dicen ser indígenas?
Hay un proceso de apego al territorio, pero por otro lado a veces se deja de creer en la medicina tradicional, en las plantas, pero es bueno que esté siendo advertido, porque provoca que los mayores puedan reaccionar frente a esta amenaza.
::: ¿Tienen los indígenas sus propios héroes, sus próceres?
Los héroes y las heroínas están ligadas a las grandes gestas. Muchas veces no se recogen en la historia oficial. Si empezamos pueblo por pueblo, los sutiabas tienen como héroe a Adiac, que se resistió al despojo de las tierras cuando fue el traslado del León Viejo al León actual y que fue colgado por los españoles en el Tamarindón; los pueblos del sur reivindican a Nicarao, a Diriangén, a Tenderí. Los pueblos reconocen quiénes son sus héroes, como Miskut, que es el héroe fundacional de los miskitos.
::: Los indígenas siempre se quejan de los gobiernos centrales.
El Estado está obligado a crear los mecanismos para que los pueblos indígenas ejerzan sus derechos.
::: ¿Cómo sería Nicaragua con un presidente indígena?
Hasta ahora la única experiencia ha sido la de Evo Morales en Bolivia, pero los indígenas no tienen los mecanismos para tener participación partidaria electoral, entonces hay indígenas ejerciendo cargos como concejales, alcaldes, solo hay un diputado indígena y varios diputados indígenas en el Parlacen, entonces ver a un presidente indígena en Nicaragua creo que todavía el país no está preparado, por la carga de discriminación y de prejuicios.
::: ¿Cómo ve el futuro de los indígenas?
Resistiendo. Espero un futuro en que haya menos incertidumbre para los pueblos indígenas.
::: ¿Qué ha podido aprender de la niñez indígena?
Hay un juego de los niños miskitos y mayangnas en los ríos, no solo es entretenimiento, es también un entrenamiento para la vida futura, para formar fortaleza, capacidades sicomotoras.
::: ¿Cómo está la antropología en Nicaragua?
Ya cumplió 15 años en Nicaragua. Hay muchos graduados que están haciendo sus labores en distintos pueblos, investigando, documentando y entiendo que están preparando un curso de maestría.
::: En su trabajo como antropólogo, ¿qué ha entendido de la humanidad?
La humanidad como un proyecto en construcción todavía y una visión de humanidad emancipadora, libre, que es a lo que aspiramos.
::: ¿Qué es lo difícil de las relaciones entre los humanos?
Para eso hay que leer el Ensayo sobre la Ceguera, de (José) Saramago. El individualismo, el tener más, el egoísmo, la envidia son los obstáculos para entenderse con el otro, lo que dificulta entender que nosotros mismos estamos incompletos en la medida que no nos encontremos en los demás.
::: Y de la muerte ¿qué ha aprendido?
Los rituales de la muerte están presentes en todas las culturas. Todas las culturas aspiran a una vida futura mejor, pero sobre la base de esta vida actual. Me ha enriquecido la manera en que los pueblos indígenas conciben los ciclos del tiempo. Para los indígenas los ancestros no son los que están en los cementerios, son los que van adelante. No hay pasado, solo hay presente y hay futuro.
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