En la sección noticiosa de Sucesos de nuestra edición de ayer viernes 12 de agosto de 2011, publicamos la información de que en la ciudad de Chinandega la señora María del Carmen Medrano Pérez, de 37 años de edad, murió como consecuencia de un accidente de tránsito. Y se informó que la señora Medrano ha sido la víctima mortal número 37 de los accidentes de tránsito ocurridos en esa localidad.
En realidad, es cuantiosa la cosecha mortal de los accidentes de tránsito que ocurren en todo el país. Según informes de la Dirección Nacional de Tránsito, de enero a julio del presente año fallecieron 300 personas de ambos sexos y diversas edades, por los accidentes de tránsito. El año pasado fueron 571 los muertos por esa causa, 1,301 personas sufrieron lesiones graves y 3,819 resultaron con heridas leves. Los 19,873 accidentes con daños materiales que ocurrieron en 2010 provocaron daños por más de 22 millones de córdobas, poco más de un millón de dólares, lo cual es mucho para un país tan pequeño y empobrecido como Nicaragua.
En general los accidentes de tránsito causan más daño a las personas y las familias nicaragüenses que cualquier enfermedad endémica o epidémica. La accidentalidad es un grave problema nacional que se debe enfrentar con el esfuerzo conjunto y coordinado de toda la sociedad, en el cual cada sector social y cada persona en particular pongan de su parte lo que puedan.
Con ese espíritu, en cumplimiento de su deber de responsabilidad social y como decano y periódico insignia del periodismo nacional, el Diario LA PRENSA ha emprendido la iniciativa de editar y distribuir entre sus lectores una serie de fascículos de educación vial para todos los nicaragüenses; no solo para los propietarios y conductores de vehículos motorizados, sino también para los ciclistas y los peatones porque todos por igual somos protagonistas y víctimas de la plaga de accidentes de tránsito que sufre el país y causa tanto daño a las personas, las familias y la sociedad. Es por eso que en alianza con la Dirección de Seguridad de Tránsito de la Policía y con el auspicio de cuatro prestigiosas empresas privadas, LA PRENSA está distribuyendo 40 fascículos de 4 páginas cada uno, para que sean coleccionados y convertidos en un manual de seguridad vial que debe ser útil tanto en el hogar como en los centros de educación .
Esta campaña de LA PRENSA se está impulsando en el marco del Decenio de la Educación Vial en todo el mundo, que es un proyecto conjunto de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). Precisamente con el propósito de presentar en Nicaragua la campaña del Decenio de Educación Vial en el mundo, fue que estuvieron en el país a fines de julio recién pasado, el francés presidente de la Federación Internacional del Automóvil, Jean Todt, y su esposa Michelle Yeoh, afamada actriz malaya que fue Miss Malasia y estelarizó una de las películas de James Bond.
Es que los accidentes de tránsito son como una peste mortal que se extiende por toda la faz de la Tierra. Por eso fue que ya en el año 2004, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dedicó el Día Mundial de la Salud por primera vez a la seguridad vial, considerando la accidentalidad automovilística como un grave problema de salud pública internacional. En aquella oportunidad se informó que ya para entonces 1.2 millones de personas estaban muriendo anualmente, como promedio, por causa de los accidentes de tránsito; y que muchos millones de personas más sufren lesiones corporales y cerebrales que a veces les afectan por el resto de sus vidas.
Pero así como en general casi todas las enfermedades que amenazan y afectan a la gente pueden ser prevenidas, con mucha mayor razón los accidentes de tránsito se podrían prevenir y reducir sustancialmente, mediante una adecuada y efectiva educación vial. En realidad, si, por ejemplo, todas las informaciones y recomendaciones contenidas en los fascículos de educación vial que está distribuyendo actualmente LA PRENSA, fueran estudiados y aplicados cuidadosamente; y si estos fascículos se aprovechan como manual de educación familiar y texto de enseñanza en las escuelas, se podría reducir notablemente la cantidad de accidentes de tránsito, sería mucho menor la cifra de muertos y heridos y disminuirían los daños materiales que causa esta peste de la edad moderna, que es muy perniciosa pero también es perfectamente evitable.
