Las canas ya han cubierto el cabello de Catalina Gómez Jarquín. Los 68 años han surcado el rostro de esta pobladora de Bello Amanecer. Aunque ya no tiene las mismas fuerzas de la juventud ni una buena salud debido a la diabetes que padece, firmemente dice que “ni muerta dejará de acompañar a Santo Domingo de Abajo”. Así lo ha hecho desde hace medio siglo.
Santo Domingo de Abajo es 12 centímetros más grande que la imagen de Santo Domingo de Guzmán que no sobrepasa los 35 y aunque no tiene más de un siglo de celebración como el santo patrono de Las Sierritas, lo acompañan miles de feligreses con la misma alegría y devoción. Se trata de Minguito de Abajo.
Anteayer Santo Domingo de Guzmán volvió a su santuario de Las Sierritas de Managua, pero las fiestas patronales continúan en la capital con la presencia de Santo Domingo de Abajo que el pasado 7 de agosto salió de su santuario en San Andrés de la Palanca para ser acogido en la iglesia Cristo del Rosario durante 10 días.
Catalina Gómez recuerda que el Santo de abajo la socorrió en uno de los momentos más angustiosos de su vida.
“Estaba mi hija mayor con una enfermedad rara en la piel que los médicos no le hallaban cura. Me le recetaban un poco de cremas y pastillas y nada de mejorarse. Hasta que un día me fui a la capilla, me arrodillé frente al Santo y le pedí que la sanara. Esa misma noche las ronchas se le desaparecieron como por arte de magia”, relató la señora.
En el puente León del Distrito II es recibido por el comité de la iglesia Cristo del Rosario y por miles de feligreses capitalinos.
Durante 10 días Santo Domingo de Abajo permanece en la iglesia Cristo del Rosario de donde a diario es llevado por diferentes barrios orientales de la capital.
El 10 de agosto la imagen de Santo Domingo de Abajo despide al Santo Patrono de Las Sierritas en el Gancho de Caminos.
El domingo más cercano al 17 de agosto, puede ser el anterior o después de esa fecha, la imagen regresa a su santuario entre sones de bandas filarmónicas y la algarabía de los devotos.
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DEUDA ETERNA CON El SANTO
Otro que se siente en deuda con Minguito de Abajo es Rodolfo Contreras, de 70 años, habitante del barrio Bella Cruz, quien en su juventud acostumbraba unirse a la procesión de Santo Domingo de Guzmán de Las Sierritas por tradición familiar, pero una vez dejó de hacerlo porque estaba fuera de Managua y a su regreso sufrió un accidente de tránsito del cual sobrevivió milagrosamente.
Era agosto de 1985. Contreras estaba recuperándose del accidente y un día salió al porche de su casa para tomar aire fresco. Esa misma tarde Santo Domingo de Abajo regresaba a su templo en la comarca San Andrés de la Palanca y la peregrinación pasó frente a la casa de Contreras.
“Yo estaba apesarado porque no había ido a la procesión de Managua, porque realmente prefería acompañar al Santo de Las Sierritas que al del barrio, pero ese año no pude hacerlo. Cuando vi pasar al Santo de abajo enfrente de mi casa sentí que era una señal del cielo, porque supe que ya tenía una razón para acompañarlo y no por costumbre”, dijo Contreras.
Desde entonces hasta la fecha, Contreras asegura que ha cumplido la promesa que le hizo a Minguito de acompañarlo en su recorrido por los barrios de Ciudad Sandino y Managua en agradecimiento por su satisfactoria recuperación tras el accidente.
ORIGEN DE MINGUITO DE ABAJO
Óscar Danilo Rojas, director social de la Alcaldía de Ciudad Sandino y encargado de la organización de las festividades en honor a Santo Domingo de Abajo, señaló que la tradición data desde 1931 con una diferencia de más de 40 años con la aparición de Santo Domingo de Las Sierritas en 1885.
Según cuenta la historia, para ese entonces existía un monseñor jesuita de nombre Federico Argüello que atendía las iglesias que estaban en los alrededores del lago de Managua, entre ellas la capilla Cristo del Rosario y que también oficiaba las misas del templo ubicado en una remota comarca llamada San Andrés de la Palanca.
De acuerdo con el relato de Rojas, monseñor Federico Argüello contaba con el cariño y la admiración de todos los pobladores de San Andrés de la Palanca y un buen día en agradecimiento por la esmerada atención con la que lo recibían los feligreses decidió regalarles una imagen de Santo Domingo de Guzmán para que permaneciera en el templo.
Ese fue el inicio del desarrollo de una tradición que los fervientes católicos de Ciudad Sandino y Mateare mantienen cada año del 7 al 17 de agosto.
DEL CARIÑO A LA TRADICIÓN
“En agradecimiento de que la gente lo recibía con mucho cariño cuando venía a celebrar la misa, les trajo esa imagen de Santo Domingo que es la que conocemos como la de abajo. Entre dos familias, los Largaespada y los Solórzano decidieron bajarlo cada año para hacer algo semejante a lo que hacían en Las Sierritas de Managua durante la temporada de agosto y así comenzó la tradición”, recordó Rojas.
Catalina Gómez Jarquín recuerda que durante los primeros años el recorrido solo cubría la comarca de San Andrés y la Cuesta El Plomo hasta llegar a la iglesia Cristo del Rosario.
“Ahora es más alegre porque pasa por varios barrios de Ciudad Sandino”, consideró Gómez.
Según el organizador de las fiestas de Santo Domingo de Abajo, Óscar Rojas, fue en 1950 que se popularizó la celebración de Santo Domingo de Abajo gracias al aporte del monseñor Félix Andino, entonces párroco de la antigua Catedral de Managua.
Pero fue hasta 1970 que el cardenal Miguel Obando y Bravo oficializó las fiestas de Santo Domingo de Abajo.
Una década después, con la llegada del sacerdote español Valentino Martínez a Ciudad Sandino, antes conocida como OPEN III, se fue expandiendo el recorrido del Santo.
Desde el año 2000 que Ciudad Sandino se elevó a municipio los mayordomos han sido los alcaldes de turno. Cada año la comuna designa una partida de 100,000 córdobas del presupuesto municipal para la celebración.
Miles detrás
Según el organizador, durante el recorrido de la llegada del Santo a Managua el domingo pasado asistieron aproximadamente unas 15,000 personas de Ciudad Sandino. También señaló que más del 70 por ciento de la población es católica.
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