CORRESPONSAL/CHINANDEGA
El vecindario que bordea al Aeropuerto Germán Pomares Ordóñez, mejor conocido como El Picacho, ubicado en la antigua finca del mismo nombre, demanda acciones.
Una solicitud para descontaminar recibieron las autoridades del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), de unos 150 pobladores de los repartos Julio César Tinoco y Gerardo Lindo, así como de las comunidades El Cocal y Colonia El Naranjo, entre otras.
La ministra Juana Argeñal Sandoval confirmó que tomarán las medidas respectivas, en el marco del Plan General Ambiental.
En la zona se utilizaron plaguicidas y fertilizantes en extremo, durante la época de oro del algodón en Nicaragua entre los años cincuenta y ochenta.
Especialistas del Marena presentaron un diagnóstico a los pobladores en una reunión, con el fin de iniciar el proceso de “sanación” de El Picaso.
“Se harán exámenes de calidad al suelo y al agua. En el proceso de tecnificación fitosanitario se empleará tierra fértil. Además, se plantarán árboles de diversas especies que contribuyan al enriquecimiento de los suelos para que provean nutrientes para descontaminar”, reveló Argeñal.
BODEGA EN LA MIRA
Presentación Rodríguez, delegado de Marena en Chinandega, confirmó que el plan de remediación incluye una bodega ubicada en el sector sureste de la ciudad, en la que se hallaron recipientes de plaguicidas, elementos conocidos como Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs).
Varios de los plaguicidas como el DDT, Toxafeno y Methil Parathion son parte de los que componen la denominada “docena maldita de químicos”, cuya aplicación ahora está prohibida en el país.
Los primeros aviadores que laboraron en Chinandega en los años cincuenta para aplicar plaguicidas eran estadounidenses.
La pista era de zacate y en esa época se acostumbraba lavar los residuos químicos de las aeronaves, después que los aplicaban en los cultivos.
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