De no conseguir Estados Unidos superar los problemas en su economía, uno de los rubros que más impacto negativo tendría en Nicaragua sería una eventual caída en las remesas familiares provenientes de ese país.
Tanto Gobierno y empresarios coinciden con analistas independientes, que si hay una contracción de la actividad económica estadounidense, supondrá mayor desempleo, especialmente entre los hispanos.
Como consecuencia, reconocen, los familiares que viven en ese país enviarán menos dinero a sus familias en Nicaragua.
Aunque en julio en EE. UU. se crearon más puestos de trabajo que en el mes anterior, el índice de desempleo sigue alto al ser del 9.1 por ciento. Hay 14.1 millones de desempleados.
Entre los hispanos, el índice de desempleo es del 11.3 por ciento. La fuerza laboral hispana en julio sumaba 22.7 millones de personas, de los cuales 2.57 millones estaban sin trabajo.
- Bayardo Arce, asesor presidencial para asuntos económicos, afirma que Nicaragua no saldría tan golpeada en su economía de repetirse la recesión en EE. UU.
Aunque admite: (si hay mayor desempleo en EE. UU.) pudiera bajarnos la demanda de alimentos. Tampoco ve mayor efecto pues añade que es mayor el mercado de Centroamérica y Venezuela .
El economista Adolfo Acevedo identifica que el país está mejor preparado para enfrentar una eventual crisis, porque tiene un nivel adecuado de reservas internacionales y un sistema bancario bien capitalizado y sumamente prudente en el otorgamiento de créditos.
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Emiliano Maranhao, especialista en temas internacionales, señala que debido a que la recuperación económica en EE. UU. “se muestra muy frágil”, el desempleo aumenta por el peligro de que esa nación entre en recesión por el recorte de gastos que prepara ese Gobierno.
Maranhao valora que “la incertidumbre de caer en una recesión mundial es potencial y permanecerá así el resto del año”, pues estima que será difícil salir del problema, especialmente cuando se suma la situación de los déficit en los países de Europa.
Eduardo Fonseca, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), señala que esta situación supondría problemas en la sostenibilidad familiar de quienes depende del ingreso de las remesas.
REMESAS SON EL 13 POR CIENTO DEL PIB
De acuerdo al Banco Central de Nicaragua (BCN), las remesas familiares constituyen el 13 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
“Eso es una cantidad importante del circulante que entra en el comercio formal e informal. Realmente el hecho que haya una baja en las remesas significa una baja directa en las ventas del comercio (interno)”, evalúa Fonseca.
Algo que acepta Bayardo Arce, asesor presidencial para asuntos económicos. “Pudiéramos tener un problema si la crisis vuelve, porque muchos nicaragüenses que ayudan a sus familias con remesas a lo mejor no van a poder seguirlas manteniendo”, dijo a LA PRENSA.
PERO HAY VENTAJAS
Maranhao, también presidente de Invercasa, y Raúl Amador, especialista en mercados internacionales, indicaron que el efecto positivo es la baja en el precio del petróleo, lo que haría reducir la tarifa energética del Nicaragua y se mantendría a niveles manejables la inflación.
Amador calcula que el ahorro en la factura petrolera sería de 40.8 millones de dólares este año, si el precio del crudo promedia el resto del año en los 90 dólares por barril.
También, dijo, hay ventajas por el alza en el valor del oro, rubro que es el principal refugio de los inversionistas.
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