Mi amigo Raúl Martínez me escribió preguntando sobre el origen de la palabra Antillas pues quería saber de dónde proviene.
Rastrear este sustantivo me ha llevado varios días, pues su origen no está en el idioma español. Sus primeras menciones como Antilha se encuentran en la carta de Pizzigano en el año 1424.
Antillas es una traducción del término compuesto del portugués antilha (anti-isla), según explican, lo empleaban ciertas personas para referirse a las islas que eran antípodas de Portugal.
Antípodas en geografía es el lugar de la superficie terrestre que está diametralmente opuesto a otro lado. El lugar de la superficie terrestre más alejado.
El Diccionario de la Real Academia (RAE) afirma que un antípoda o perieco es aquel habitante del globo terrestre que, respecto a otro, mora en un lugar diametralmente opuesto.
Cuando decimos Antillas hablamos no de un país, sino de un archipiélago conformado por las siguientes islas: Bahamas, las Grandes Antillas o Antillas mayores y las Antillas menores.
Este archipiélago se encuentra entre el mar Caribe y el Océano Atlántico. Las islas dibujan un arco que va en forma de medialuna, desde el sureste de la península de la Florida en Estados Unidos y el este de Yucatán (México) hasta la costa occidental de Venezuela.
En total, las islas de las Antillas juntas tienen una superficie de unos 273,000 kilómetros cuadrados.
Como dato curioso podemos añadir que Las Antillas fueron las primeras tierras descubiertas por Cristóbal Colón y recibieron ese nombre porque los cartógrafos de la época hablaban de una isla mítica llamada Antillia (o Antilia) que estaba ubicada en un lugar indeterminado del Océano Atlántico, al oeste de España.
La isla en cuestión tenía varios nombres, pues también le llamaban la isla de las Siete Ciudades y su origen es incierto pues en 1455 aparece conectada con la Atlántida.
La leyenda de la isla mítica refiere que en el año 734 después del nacimiento de Cristo, cuando “toda España fue conquistada por los paganos de África, fue poblada la isla de Antilia, llamada Septe citade, por un arzobispo de Porto (Portugal), acompañado de seis obispos y otros cristianos, hombres y mujeres, que escaparon de España. En 1411, un buque español llegó a esta isla”.
En la próxima columna les hablaré de los nombres que recibieron Las Antillas antes de la llegada de Colón y sobre el ron, ese agradable licor que nació por esas tierras.
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