Lo que más llama la atención de las encuestas políticas, que recientemente fueron dadas a conocer por las empresas independientes M&R Consultores y CID-Gallup, es la gran diferencia en la intención de voto que registran los candidatos presidenciales.
En efecto, según la encuesta de M&R Consultores, que LA PRENSA publicó en exclusiva en su edición del lunes 25 de julio recién pasado, Daniel Ortega, del FSLN, está arriba con 56.5 por ciento; lo sigue Fabio Gadea Mantilla, de la alianza PLI-UNE, con 14.1 por ciento; después está Arnoldo Alemán, del PLC, con 5.8 por ciento; y en el sótano se encuentran Enrique Quiñónez, de ALN, y Róger Guevara, del Apre, ambos con 0.6 por ciento.
Por su parte, la encuesta de CID-Gallup cuyos datos principales los dimos a conocer el jueves 4 de agosto corriente, revela que Daniel Ortega cuenta con el 41 por ciento de intención de voto; Fabio Gadea tiene 34 por ciento; Arnoldo Alemán marca 11 por ciento; y las cifras de los otros dos candidatos son tan bajas que la encuestadora no las incluyó en su reporte de datos.
Dicen los expertos en sondeos que desde el punto de vista técnico, esa diferencia de cifras en las encuestas obedece a que cada una de ellas se realiza de acuerdo con una muestra diferente a la otra. Pero esa explicación no aclara realmente a qué se debe la diferencia y por lo tanto no satisface la razonable curiosidad que motiva.
De todas maneras, el rasgo común de prácticamente todas las encuestas que se han hecho en Nicaragua, sobre la intención de voto de los ciudadanos, para las elecciones del próximo 6 de noviembre, radica en que Daniel Ortega siempre va a la cabeza y el orden en que se encuentran los candidatos opositores, es el mismo aunque con porcentajes bastante diferentes.
Pero la diferencia política fundamental entre la encuesta de M&R y la de CID-Gallup, consiste en que según la primera la oposición no podría derrotar a Ortega aunque se uniera alrededor de un solo candidato presidencial, pues Gadea y Alemán apenas suman 19.9 por ciento entre los dos. Sin embargo en la encuesta de CID-Gallup sí podría derrotarlo, ya que entre los dos principales candidatos opositores acumulan 45 por ciento de intención de voto, 4 por ciento encima de Daniel Ortega.
Expertos en estas cosas nos dicen que el salto de Daniel Ortega en la encuesta de M&R de junio-julio, se produjo a partir de que para la ciudadanía se disipó la posibilidad real de que la oposición se pudiera unir y respaldar a un candidato presidencial de consenso. Eso le permitió a Daniel Ortega penetrar con éxito en el decisivo segmento de los independientes, también llamado voto oculto, que se redujo de 47.6 por ciento en la encuesta de marzo-abril de este año, a 27.3 por ciento en la de junio-julio recién pasado, y en el mismo lapso Ortega subió de 47.8 por ciento a 56.5 por ciento.
Se puede inferir entonces que el aumento de intención de voto a favor de Ortega se debe a que muchos ciudadanos independientes están decepcionados y molestos con la oposición, y quieren castigarla negándole el voto. O sea que en Nicaragua estaría ocurriendo el curioso caso de que los electores manifiestan su voto de castigo al revés, no contra el partido gobernante como es lo habitual, sino en contra de la oposición. Lo cual sin embargo es fácil de comprender, si se considera que según la misma encuesta de M&R Consultores solo el 18 por ciento de los ciudadanos tiene confianza en la oposición política, versus el 78 por ciento que desconfía de ella, ocupando la oposición el penúltimo lugar en el índice de confianza-desconfianza de las instituciones nacionales, gubernamentales y no gubernamentales.
Pero aún así, cuando apenas va a comenzar oficialmente la campaña electoral todavía existe la posibilidad de derrotar a Daniel Ortega, de acuerdo con la encuesta de CID-Gallup, siempre y cuando las elecciones del 6 de noviembre próximo fuesen verdaderamente libres y limpias. La intención de voto lograda por Ortega en el segmento de los independientes, es volátil, muy diferente al voto duro e irreductible de los ciudadanos orteguistas que siempre le han dado el voto de manera incondicional.
En realidad, como dijimos el miércoles 27 de julio recién pasado al comentar la última encuesta de M&R Consultores, es importante discernir que en el 56.5 por ciento de intención de voto favorable que tiene Daniel Ortega en ese sondeo, la parte sólida “es solo 39.37 por ciento, que es más o menos el porcentaje de votación que el caudillo sandinista ha tenido desde las elecciones de 1990 hasta las de 2006”.
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