Cuando despertó, Fátima Hernández Canda vivía en un país de cavernícolas. Es lo que pensó el 22 de julio de este año, horas después de terminar de digerir el fallo que suspendió la pena de su violador y le acusó de “víctima cooperadora”.
Ante la sentencia, calificada de aberrante, Hernández Canda se reunió con una comisión de Amnistía Internacional, (AI), la cual consideró que había una violación directa a los derechos humanos por parte del Estado nicaragüense.
La Comisión de AI ofreció apoyo a Hernández Canda. Según ellos, insistirán en introducir documentos ante las autoridades nacionales para que su caso no quede impune o que jóvenes con casos similares no sufran las mismas consecuencias.
Esteban Beltrán, director de AI en España, consideró que el caso de Hernández es emblemático porque refleja la indefensión en que se encuentran las mujeres en Nicaragua.
Beltrán aseguró que pidió a todos los partidos políticos que contemplen los derechos humanos como política de Estado y que se haga un diagnóstico en el país sobre la pobreza y la violación de derechos hacia la mujer. Beltrán lamentó que, según las cifras del Instituto de Medicina Legal y de las organizaciones de la sociedad civil, miles de niñas entre los 14 y 17 años son violadas y no existen centros donde se les brinde protección.
Hernández Canda agradeció el respaldo ofrecido por AI.
“NO ME HAN DERROTADO PORQUE TENGO LA FUERZA DE MI FAMILIA”
Un vaso de agua a la orilla de imágenes de santos junto a la cama de Hernández Canda le recuerda a un hermano muerto hace 13 años. Su familia cree que él llega a beberla. Con él, serían siete hermanos en total, dice Fátima, quien se enorgullece de la unidad de su familia, principal soporte en su denuncia que la llevó a un periplo de dos años donde hizo cuatro huelgas de hambre con los que acumuló 32 días sin comer.
¿Como recibiste los resultados del fallo de la Corte?
Se me aplicó la injusticia. Los magistrados abrieron la puerta para que los hombres tengan licencia para violar. No deberían de haber magistrados como (Francisco) Rosales, (Juana) Méndez, Marvin Aguilar o Rafael Solís. Son personas que sentados, escuchan las audiencias, pero no revisan el expediente y se van por influencias.
Por personas como ellos me avergüenzo de la carrera de derecho, porque nuestros jerarcas dejan mucho que desear; no son magistrados, son dirigentes corruptos.
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Ellos dicen que parte de tu relato no es creíble.

Porque no aplicaron la ley. No pidieron a la Policía Nacional el vídeo donde se reflejaba la violencia hacia mi persona en una gasolinera y yo pedía ayuda a una patrulla. ¿Por qué no dicen que durante estos dos años hubo deficiencias por parte de la Policía Nacional y el Ministerio Público? Los mismos se están tapando al dejar en libertad a quien se le comprobó el delito en las tres instancias.
¿Qué significa para una mujer abusada que le digan, ‘vos te lo buscaste’?
Me siento desmoralizada, porque Juana Méndez siendo mujer se lo dice a otra mujer y los demás magistrados varones dan una cátedra de corrupción. Me siento desmoralizada, pero no derrotada, (esto) no significa que me voy a echar a morir. Voy a denunciar internacionalmente que la justicia en Nicaragua defiende a los victimarios, así que voy a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. También me siento insegura, hoy (ayer) desde un vehículo me gritaron palabras como “sucia” y otras humillantes que no voy a repetir.
¿Has pensado en asilarte?
Eso sigue en pie y para ello hay dos posibilidades, dos países que (me) están ofreciendo (asilo), pero por ahora estoy enfocada en pedir justicia, en la demanda y para ello viajaré al exterior por 15 días.
¿Quiénes te apoyan?
Amnistía Internacional, la Comisión Permanente de Derechos Humanos, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, y otros. Pero yo quiero decirle a Juana Méndez que no condene a un joven que sí es inocente y lo tiene en la cárcel.
¿A qué caso te referís?
No tengo miedo (de decirlo), me refiero al caso de una sobrina de ella que dijo y manifestó públicamente que no existió violación, pero está condenado siendo inocente, deberían dejarlo en libertad.
“TENGO QUE SALIR ADELANTE”

¿Cómo ha cambiado tu vida?
Trabajaba y estudiaba, era muy alegre y siempre tuve deseos de superación. Ahora estudio derecho, pero no creás, me ven hablando, pero me siento marcada de por vida.
¿Cómo ha afectado a tu familia todo este conflicto?
Para mi mamá ha sido algo muy doloroso. Desvelándose durante 43 días en un hospital y yo no mejoraba. La larga lucha cansa, los atentados, las amenazas. Cuando estaba en huelga mi madre me decía llorando al oído: “Hija, dejá está huelga” y me dolía en el alma. Yo también tengo que darles fuerzas para cerrar este capítulo doloroso. Tengo que tratar de asimilarlo y salir adelante y terminar mi carrera que ya solo me falta un año.


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