Por Nekesa Mumbil Moody
NUEVA YORK/AP
Son muchos los artistas que han perecido a la vista del mundo debido a sus adicciones, pero la muerte de Amy Winehouse ha puesto en vigencia nuevamente las preguntas sobre el papel que debería cumplir la industria musical, al ayudar a las estrellas a liberarse de hábitos autodestructivos.
Por ejemplo: ¿Por qué seguían contratándola para conciertos en medio de su lucha contra la adicción? ¿Podría haber hecho más el mundo artístico para salvar a uno de sus jóvenes más talentosos?
Natalie Cole cree que sí. Como exadicta a la heroína, Cole criticó a la industria musical. “Su vida estaba en juego. Trataba de liberarse de la heroína, que es una de las drogas más difíciles para la recuperación”, dijo la cantante.
“No lo entiendo. ¿Qué más se puede decir aparte de que todos tienen que madurar? Hollywood tiene que madurar, dejar de exaltar esta clase de conducta como si fuera algo atractivo”, acotó.
Pax Prentiss, fundador del centro de tratamiento Passages con sede en California, considera que es más conveniente para el artista adicto seguir trabajando.
Cole no estuvo de acuerdo. Sostuvo que la industria tenía la responsabilidad de intervenir y retirar al artista del escenario hasta que pusiera en orden su vida.
SOBREVIVIENTE
Según Cole, Winehouse debería haber evitado los Grammy y otros eventos para concentrarse en la rehabilitación. Dijo que después de años de abusar de las drogas, tres miembros de su equipo amenazaron con renunciar si no recibía ayuda. Hoy les agradece ese ultimátum.
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