La encuesta de la firma M&R Consultores que dimos a conocer el lunes de esta semana, ofrece resultados que a simple vista son contundentes a favor de Daniel Ortega y en contra de la oposición. En efecto, según dicha encuesta, que fue realizada entre el 30 de junio recién pasado y el 14 de julio corriente, Daniel Ortega cuenta con una intención de voto de 56.5 por ciento, Fabio Gadea Mantilla tiene 14.1 por ciento, Arnoldo Alemán 5.8 por ciento, Róger Guevara 0.6 por ciento y Enrique Quiñónez 0.4 por ciento.
Después de publicar esta encuesta de M& R, entre las diversas reacciones producidas algunas han sido críticas precisamente por haberlos publicado. “Si ustedes son demócratas y opositores —nos han dicho—, ¿por qué diantre han publicado esa encuesta que favorece al orteguismo y perjudica a la democracia?”
Pero precisamente porque somos demócratas es que publicamos esa y cualquier otra encuesta que a nuestro juicio merezca credibilidad. Nuestra obligación primordial es informar al público y la cumplimos independientemente de quién sea el supuestamente favorecido, o el perjudicado, por los resultados de la encuesta. “Ser amigos de Platón pero más amigos de la verdad”, reza la famosa sentencia que el gramático y escritor de la antigua Grecia, Ammonio, rescató en su obra La vida de Aristóteles , el gran filósofo de la antigüedad. Y esta sentencia es como un lema ético para la prensa independiente de todo el mundo.
Además, nosotros no somos un partido político de oposición ni gobiernista. Nuestro interés no es alcanzar ni defender el poder. Además de informar, nuestra misión es criticar las políticas gubernamentales y denunciar el autoritarismo, el caudillismo y la dictadura que trata de entronizarse nuevamente en Nicaragua. Lo cual hacemos estrictamente desde una perspectiva democrática no partidista, inspirada en los valores de la libertad.
Por otra parte, es con un fin de servicio que publicamos las encuestas que a nuestro juicio son confiables por el rigor profesional aplicado en su realización, para facilitarles a todos los partidos políticos que participan en las elecciones los insumos esenciales que les permitan definir las mejores decisiones operativas, confeccionar o modificar sus propuestas programáticas y elaborar o cambiar las estrategias de campaña, a tenor de lo que quieren y opinan los ciudadanos. En este sentido, pensamos que la última encuesta de M&R Consultores debe de ser muy útil para los partidos y alianzas electorales de oposición, especialmente para aquellos que aspiran a ganar las elecciones y quieren alcanzar el poder para restaurar la democracia y garantizar el desarrollo de Nicaragua por el camino de la libertad, para poner fin a la odiosa y denigrante opresión del caudillismo y el autoritarismo gubernamental.
Se dice que las encuestas hay que verlas como la foto de hoy que no necesariamente significa la película de mañana. Sin embargo la encuesta no solo refleja el estado de opinión y la intención electoral en el momento en que ha sido realizada. La encuesta es también un espejo de la situación general política y social que hay en el país. De modo que, por ejemplo, podría ser útil para las estrategias opositoras apreciar que en la última encuesta de M&R Consultores, Ortega tiene el 56.5 por ciento de intención de voto; pero el voto orteguista sólido y ya asegurado es solo 39.37 por ciento, lo cual es más o menos el porcentaje de votación que el caudillo sandinista ha obtenido desde las elecciones de 1990 hasta las de 2006.
Esto significa que el 17 por ciento agregado al voto histórico de Ortega procede del voto oculto o sector de ciudadanos independientes, que por cualquier razón no se sienten atraídos por los candidatos que presenta la oposición. Lo cual es comprensible si se considera el grave desprestigio —merecido o inmerecido— de los políticos de oposición, que potencia la desilusión democrática entre la ciudadanía.
También en el alto porcentaje de intención de voto a favor de Daniel Ortega, influye el uso desmedido e ilegal de todo el aparato del Estado para impulsar su candidatura inconstitucional e ilegítima. Se explica igualmente por la escasa y opaca publicidad de los candidatos opositores, que no compite con el torrente ilimitado y abrumador de la propaganda oficialista. Y tiene que ver con la debilidad programática y de estrategias de campaña de la oposición, todo lo cual contribuye a formar la atmósfera triunfalista que se proyecta desde el centro del poder orteguista.
Ver en la versión impresa las páginas: 8 A
