A tan solo cuatro meses de las elec- ciones generales, el panorama político luce fatal. Primero porque los partidos de la oposición, habiendo aceptado competir contra un candidato ilegal e inconstitucional como es Ortega, lo han legitimado, no sólo como candidato sino como Presidente de la República, en caso de que ganara los comicios. Si los candidatos de la oposición, en su debido momento, hubiesen actuado con valor y altura de miras, habrían podido rechazar la imposición de esa candidatura y forzar unas elecciones de acuerdo con el orden constitucional como he señalado en otros artículos.
Aparte de lo anterior, también el panorama se ve grave porque el liberalismo, que es la casi totalidad de la oposición, concurrirá a las urnas fraccionado en tres pedazos: el PLC, el PLI y ALN. Eso, prácticamente, garantiza el triunfo de Ortega. Si en las elecciones de 2006 el liberalismo no ganó, porque se dividió en dos, ya puede uno imaginarse lo que sucederá ahora que va dividido en tres. La antigua y sabia máxima, “divide y vencerás”, no ha perdido un ápice de validez.
Los principales artífices de la división en 2006 —aunque no los únicos— fueron Eduardo Montealegre y Paul Trivelli, aquel inepto, gritoncito y entrometido embajador de Estados Unidos. Ahora, en 2011, se han sumado Fabio Gadea y Enrique Quiñónez a la perversa tarea de dividir el liberalismo.
Gadea, que no en una, ni en dos, sino en tres ocasiones fue diputado del PLC, ante el Parlamento Centroamericano, gracias a que así lo dispuso su consuegro, el expresidente Arnoldo Alemán, se salió del PLC para presentarse como candidato a la Presidencia en la casilla del PLI, llevando como compañero de fórmula al sandinista, Edmundo Jarquín, del MRS.
- Diré sin tapujos lo que pienso. Don Fabio Gadea Mantilla está siendo usado y manipulado por Eduardo Montealegre y por el sandinismo, a través de Edmundo Jarquín del MRS.
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No seré yo quien pretenda quitarle a don Fabio sus méritos como pequeño empresario, ni los que tiene como creador de libretos para la radio. ¿Quién de mi generación no disfrutó con los cuentos de Pancho Madrigal, ese divertido personaje pueblerino creado por él? Pero una cosa es crear a Pancho Madrigal y otra muy distinta crear el panchosandinismo. Lo primero está muy bien, lo segundo no.
Diré sin tapujos lo que pienso. Don Fabio está siendo usado y manipulado por Eduardo Montealegre y por el sandinismo, a través de Edmundo Jarquín. Me perdonará Fabio que use una expresión muy nica para dejar esto en claro: políticamente hablando, estos dos personajes se lo comen sin bastimento y sin eructarlo.
Basta ver la campaña del panchosandinismo. Si parece que el candidato es Jarquín y no Gadea. El sandinista se esfuerza, aunque sin mucho éxito, para que eso no parezca muy evidente, aunque con tal de intentar llegar al poder, en los octogenarios hombros, de don Fabio, “Mundo” hasta se monta en una mula disfrazado de liberal entre banderas rojas en un pueblo del norte para confundir a los incautos.
La escasa visión política de Fabio le impide ver que su casamiento, contra natura, con el sandinismo hace que muchos liberales que quizás hubiesen estado dispuestos a darle el voto, ahora no lo harán jamás, porque no están dispuestos a correr el riesgo de que el día de mañana, un muy improbable gobierno presidido por él, llegara a estar controlado por esos “muchachos” que presumen de ser los verdaderos representantes del sandinismo real de los años ochenta.
Me temo que el poder que le entregaron a Daniel Ortega, quienes dividieron el liberalismo, en 2006, continuará en sus manos gracias, ahora en parte, a don Fabio, aunque sé que no es esa su intención. Tan improbable es el triunfo del panchosandinismo, que Montealegre decidió con astucia no ser él el candidato a la Presidencia sino el primero entre los candidatos a diputados nacionales acompañado de otros candidatos escogidos por él y por el MRS. Así se garantiza una diputación y deja que sea Fabio el que corra el riesgo de estrellarse.
Y mientras los candidatos liberales corren irresponsablemente a consolidar el poder de Ortega, se oyen algunas voces de intelectuales, curas, políticos, medios de comunicación y periodistas urgiendo la presencia de observadores internacionales. Dicen que es para al menos poder demostrar el fraude. Yo les pregunto: ¿Y si gracias a la división Ortega gana sin fraude en el conteo de votos? Y aunque ganara haciendo fraude ¿creen que la “comunidad internacional” una vez consumados los hechos haría algo en serio para quitarle el poder a Ortega? ¿Es de verdad que son así de ilusos o solo lo están fingiendo?
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