La tormenta tropical Dora, en el océano Pacífico, y la tormenta Bret, en el mar Caribe, no están influyendo en las lluvias que se presentan desde la semana pasada en Nicaragua.
Así lo indicaron ayer los cálculos meteorológicos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
Ayer tarde Dora se dirigía hacia el oeste, buscando las costas occidentales de México, a una velocidad de 22 kilómetros por hora.
Mientras tanto, Bret, avanzaba con rumbo noreste, buscando el océano Atlántico Norte, a unos 11 kilómetros por hora.
Según Julio Oporta, meteorólogo de turno del Ineter, la distancia, dirección y velocidad de ambos ciclones, eran suficientemente lejanas para pensar que no estaban influyendo en las lluvias sobre Nicaragua.
EL “EMBRIÓN” DE DORA
A pesar de la nula influencia de ambos fenómenos, Oporta mencionó que Dora nació en el océano Pacífico de la misma zona de baja presión que atravesó Nicaragua el fin de semana.
Una zona de baja presión es un cúmulo de nubes que provoca lluvias y tormentas eléctricas, que son normales en esta época del año en Nicaragua.
Una de esas atravesó el país el pasado fin de semana provocando lluvias y anegaciones especialmente en Managua.
Cuando esa zona de baja presión alcanzó las aguas cálidas el océano Pacífico este lunes, tomó fuerza, hasta convertirse en la cuarta tormenta nombrada del año en esta región. Si se desarrolla se convertiría en huracán.
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