A menos que ocurra algo extraño Román “Chocolatito” González no debe pasar apuros para deshacerse de Omar Salado, el azteca que lo retará mañana en Cancún, Quintana Roo.
Y no se trata de subestimar a Salado y agrandar a González. Pero ahí está la obra de ambos. Al final, son los hechos los que sostienen o entierran la carrera de un púgil. Y no hablo estrictamente del récord. El de Salado es atractivo.
Salado es originario de Acapulco, Guerrero. Tiene 31 años y récord de 22-3, más allá de que solo noquea en el 45.15 por ciento de sus éxitos (13 veces). Pero el punto es, ¿ante quiénes ha construido ese llamativo registro?
Su carrera comenzó en 2002 y como es lógico, se inicia con cautela. Eso explica por qué sus primeros cuatro éxitos fueron ante debutantes. En su quinto duelo se midió a Fernando Hernández (12-3) y empató en cuatro rondas.
Luego eslabonó una cadena de 11 victorias ante boxeadores en su mayoría con balance negativo. La racha se detuvo con empate en 12 rounds ante el campeón mosca de la FIB, Ulises Solís en 2006.
Su victoria más importante ha sido la conseguida ante el extitular del CMB, Gilberto Keb, a quien venció en duelo eliminatorio en el 2007 en Tijuana. Los demás combates ante buenos, los ha perdido.
Salado ha perdido dos de sus últimas tres peleas y la victoria que detuvo la mala racha fue ante Oscar Perales, un boxeador inexperto. Antes, había sido noqueado por el nica Luis Concepción y por Francisco Márquez.
Omar ha hecho su carrera en 112 libras. Ahora baja a 108, lo que hace suponer que podría estar exprimido. Y aunque no se le debe subestimar, la diferencia con Román es grande. Ojalá se vea en el ring.
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