CORRESPONSAL / MIAMI, Florida
La Cancillería nicaragüense realiza una auditoria en el Consulado General de Nicaragua en Miami, con el propósito de investigar supuestos actos de corrupción de la administración del actual cónsul Luis Martínez, dijeron fuentes de la misión consular.
Dos auditores permanecen en las instalaciones del Consulado desde el pasado 5 de julio, indicaron las fuentes a LA PRENSA.
La auditoría la realizan previo a la partida del primer cónsul Rafael Ubilla, quien habría renunciado al cargo hace semanas.
LA PRENSA solicitó hablar con los auditores, pero la respuesta fue negativa. Una empleada de la recepción del Consulado respondió que ya se habían retirado del edificio, pero otra fuente de la misión informó minutos después que los auditores permanecían en las oficinas.
Solicitamos información al encargado de atención a connacionales del Consulado, Edgard Macías, y respondió que no era posible.
LA PRENSA trató de hablar con Ubilla y tampoco fue posible.
- El cónsul general de Nicaragua en Miami, Luis Martínez, se ha caracterizado por involucrarse en campañas políticas a favor del partido Frente Sandinista (FSLN).
Sin embargo, en la cancillería de Nicaragua ningún funcionario ha querido explicar por qué permiten esos excesos a Martínez, quien el fin de semana último hizo sonar en el Consulado música de la campaña electoral del presidente Daniel Ortega.
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Una fuente del Consulado, que pidió el anonimato, dijo que el cónsul Martínez ha tratado de mantener casi en secreto la presencia de los auditores que llegaron desde Managua.
El propio cónsul se encarga de llevar y traer en su automóvil a uno de los auditores y al mediodía les ordenan el almuerzo por servicio de entrega para evitar que salgan a comer, indicó el informante.
ANOMALÍAS
Los auditores estarían investigando cobros irregulares por trámites expeditos de pasaportes para nicaragüenses que viven en Florida y zonas cercanas, que solicitaron ese documento entre los años 2007 y 2010.
Documentos en poder de LA PRENSA indican que los nicaragüenses que gestionaron pasaportes en el Consulado de Miami, en ese período, pagaron 30 dólares más por el servicio. El costo del pasaporte expedito era de 80 dólares, pero los solicitantes terminaron pagando 110 dólares.
El cobro adicional lo hacía el Consulado mediante el concepto de “envío”, una actividad no regulada por la cancillería de Managua.
A los solicitantes les entregaron en el Consulado un recibo oficial de caja por 80 dólares, más un recibo comercial por 30 dólares, con el sello de la oficina consular.
Otra anomalía, que al parecer investigan los auditores, está relacionada con las entregas excesivas de pasaportes de “cortesía”, y hasta terceras revalidaciones de ese documento, un trámite que no contempla la ley.
LA RENUNCIA DE UBILLA
LA PRENSA conoció que el primer cónsul, Ubilla, dejará el cargo a finales de este mes de julio, después que concluya la auditoría. La presión en el trabajo y las irregularidades y abusos del actual cónsul serían las causas de su renuncia, indicó la fuente.
A petición de Martínez, Ubilla se habría involucrado en un trámite fraudulento para conseguir la visa de Estados Unidos para Eugenia Vela, pareja de Martínez, tal como informó LA PRENSA hace meses.
Ubilla elaboró un contrato de trabajo falso para Vela, como su empleada doméstica y con un salario de 1,800 dólares mensuales, a pesar de que el salario de Ubilla es de 2,800 dólares. Pero Vela, quien reside en Nicaragua, nunca trabajó en la residencia de Ubilla.
De acuerdo con la fuente, Ubilla es un funcionario de carrera diplomática, con capacidad profesional, que se ha encargado del funcionamiento del Consulado, pero sin ejercer la autoridad que corresponde a su cargo.
“Cuando Luis Martínez viaja a Nicaragua, donde permanece mucho tiempo, quien manda en el Consulado es Mariela González, la mano derecha del cónsul”, afirmó la fuente.
La relación de confianza entre Martínez y González es tan estrecha que el cónsul también tramitó una visa de EE. UU. para Alberto González, hermano de ella, utilizando otro contrato de trabajo falso.
Según el documento al que tuvo acceso LA PRENSA, González fue contratado por el cónsul como conductor, con un salario de 1,800 dólares. Pero un familiar de Martínez, que también pidió el anonimato, asegura que González nunca ha sido conductor del cónsul.
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