El columnista internacional Andrés Oppenheimer publicó recientemente un artículo titulado “El milagro venezolano”, del cual reproducimos algunos párrafos por el interés que tiene para los lectores de Nicaragua.
Escribe Oppenheimer que “Pese a beneficiarse del mayor boom petrolero en la historia de Venezuela, (el presidente Chávez) de alguna manera ha logrado dejar el país hecho trizas Venezuela tiene una de las tasas de crecimiento más bajas de Latinoamérica, uno de los índices de inflación más altos de la región, cortes diarios del suministro eléctrico, escasez de alimentos, y un porcentaje de delitos sin precedentes en el país. Y lo que resulta aún más asombroso, tratándose de uno de los mayores productores de petróleo del mundo, Venezuela ha comenzado a importar electricidad de Colombia ”.
Venezuela está en esa situación a pesar de que “los precios del petróleo se han disparado desde US$$9 el barril cuando Chávez asumió su cargo en 1999 a US$$100 el barril actualmente. Aunque Venezuela tuvo booms petroleros en 1974 y 1979, esta ha sido la bonanza petrolera más grande y más prolongada del país”.
Menciona también Oppenheimer en su artículo que, “según cifras del Banco Central de Venezuela, los ingresos petroleros del país han sumado US$$700,000 millones desde que Chávez asumió la presidencia”, lo cual “excede los ingresos petroleros del país durante los 25 años anteriores”.
Sin embargo, “mientras las economías latinoamericanas crecieron en un promedio de casi el 6 por ciento el año pasado, la economía de Venezuela bajó un 1.6 por ciento, después de haber caído otro 3.3 por ciento el año anterior… Mientras la mayoría de los países latinoamericanos tienen un índice de inflación de un solo dígito, el índice inflacionario venezolano subió desde el 12 por ciento de hace una década hasta el 27 por ciento el año pasado, según cifras de la CEPAL (y) el índice inflacionario oficial de hoy es de alrededor del 25 por ciento. Mientras la mayoría de los países latinoamericanos están recibiendo inversiones extranjeras récord, Venezuela sufre de fuga de capitales, y la deuda externa del país ha aumentado de US$$35,000 millones en el 2001 a US$$58,000 millones en el 2010, según la agencia de las Naciones Unidas”.
Oppenheimer señala que “Los cortes de energía que afectan a casi todo el país, con la excepción de la capital, son los primeros que se recuerden en años recientes. Al principio, el Gobierno se los adjudicó a la sequía, pero los economistas dicen que los cortes se deben a una casi absoluta falta de inversión en las instalaciones eléctricas durante los últimos años”.
Agrega el columnista que “La última escasez de alimentos incluye aceite, café, carne y azúcar. Venezuela, que fue el quinto exportador de café del mundo, ahora importa café de Nicaragua. La educación, la ciencia y la tecnología están cayendo en picada… El gobierno de Venezuela se ufana de haber reducido la pobreza del 45 por ciento de la población al 28 por ciento en los últimos 10 años. Pero, durante el mismo período, Argentina redujo su porcentaje de pobreza del 45 por ciento al 11 por ciento de su población, Chile del 20 al 11 por ciento, Brasil del 38 al 25 por ciento, y Perú y Colombia en porcentajes similares, según cifras de la CEPAL. Casi todos estos países, a diferencia de Venezuela, están atrayendo inversiones y creando industrias que generarán crecimiento a largo plazo”.
“Venezuela —concluye el analista internacional Oppenheimer— ha sido uno de los países latinoamericanos que más dinero ha recibido en los últimos años, pero ha despilfarrado esta bonanza en subsidios en efectivo y en grandiosos proyectos de propaganda internacional que, cuando caigan los precios del petróleo, dejarán al país hundido por muchos años. El deterioro venezolano se debe en parte al caótico manejo económico de Chávez, en parte a la implementación de un modelo narcisista-leninista que apunta a destruir el sector privado y a crear un país de zombis dependientes del Gobierno ”
Es importante que los nicaragüenses conozcan el desastre que Hugo Chávez ha causado en Venezuela, porque es lo mismo que Daniel Ortega quiere hacer otra vez con Nicaragua, si el pueblo democrático nicaragüense se lo permite.
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