El candidato presidencial de la alianza electoral PLI-UNE, don Fabio Gadea Mantilla, presentó la semana pasada una propuesta programática para el Gobierno de la Unidad Nicaragüense por la Esperanza, que él formaría en caso de ganar la elección presidencial del 6 de noviembre próximo.
En una publicación de campo pagado que se publicó en LA PRENSA el martes 21 de junio , don Fabio se compromete a impulsar la ejecución de 17 puntos fundamentales, los cuales responden a las aspiraciones de la mayoría de los nicaragüenses pero cuyo cumplimiento no depende únicamente de la voluntad y las atribuciones del titular del poder ejecutivo.
Realmente, de los 17 cambios propuestos por el candidato de la Alianza PLI-UNE, 10 tendrían que ser realizados mediante reformas constitucionales y de la Ley Electoral, que competen a la Asamblea Nacional, y 7 serían competencia propia del Ejecutivo. En efecto, “reducir a 62 el número de diputados en la Asamblea Nacional, así como las prebendas exageradas que actualmente reciben”, solo sería posible si lo aprobara el Poder Legislativo, aunque el Presidente de la República tiene facultad de presentar la iniciativa de reforma constitucional.
Lo mismo hay que decir de las propuestas de don Fabio para “regular de acuerdo con las necesidades del país las asignaciones de los diputados y funcionarios como combustibles, tarjetas de crédito, libres introducciones de vehículos, etc. Suprimir las pensiones vitalicias Reducir a seis el número de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, e igualmente eliminar las prebendas que reciben Sustituir el Consejo Supremo Electoral y convertirlo en un Tribunal electoral apartidista Crear un Instituto Nacional de Cedulación, totalmente apartidista Reformar la Contraloría General de la República, nombrando a un solo contralor Subir a 50 por ciento más uno, el techo electoral para obtener el cargo de Presidente de la República Prohibir la reelección presidencial de por vida (y) Elegir diputados por suscripción popular mediante elecciones primarias ejecutadas por el Tribunal Electoral Nacional…”
Los otros 7 puntos de don Fabio se refieren a cedular a todos los nicaragüenses residentes en el extranjero, reordenar el Seguro Social y que el Gobierno pague la deuda que tiene con el INSS, impulsar el fomento del agro y la industria, perfeccionar el sistema educacional, establecer el desayuno escolar universal, definir la educación como el camino a seguir para salir de la pobreza, y prohibir la manipulación política en los colegios públicos y respetar la libertad religiosa. Estas son atribuciones del poder ejecutivo, sin perjuicio de que un gobernante democrático tiene que buscar el respaldo del legislativo para ejecutar de la mejor manera posible sus propias políticas de gobierno.
Pero las diez medidas principales, que como dice don Fabio son sencillas pero trascendentales, solo se podrían realizar mediante reformas de la Constitución y la Ley Electoral, para lo cual es indispensable la concertación con la Asamblea Nacional. Y cabe preguntarse si don Fabio Gadea, en caso de ganar la elección presidencial y que no sea despojado por un fraude electoral, ¿tendría el respaldo de la Asamblea Nacional y en primer lugar de sus mismos diputados, para aprobar y ejecutar esas reformas trascendentales?
La pregunta es pertinente si se considera que todos los gobiernos, desde 1990 hasta ahora, han tenido muchas dificultades para conseguir los votos del 60 por ciento de los diputados, que son indispensables para la reforma constitucional. Además, hasta ahora no se ha conocido que los diputados pertenecientes a la alianza electoral que postula la candidatura presidencial de don Fabio, hayan respaldado su propuesta de reformas a la Asamblea Nacional, salvo breves, improvisadas e imprecisas declaraciones de un par de esos parlamentarios. Aunque tampoco la han rechazado.
Algunos de los puntos de cambios estructurales planteados por el candidato presidencial de la alianza electoral PLI-UNE afectan de manera directa y sensible a los partidos políticos y a los diputados, en lo que se refiere a la reducción del número de curules en la Asamblea Nacional y de los odiosos privilegios que disfrutan todos los parlamentarios, recetados por ellos mismos. Sin embargo son cambios de primordial interés nacional y cuentan con la simpatía y el respaldo de la población.
De manera que los diputados deberían de pronunciarse sobre la propuesta de don Fabio Gadea Mantilla, ante todo los parlamentarios que pertenecen a la alianza PLI-UNE. ¿O es que no están de acuerdo con la propuesta pero no se atreven a decirlo públicamente?
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