CORRESPONSAL/ESTELÍ
- El oficial Agrícola de la FAO, Luis Mejía, explicó que se está incentivando a que la población pueda producir lo que necesita para nutrirse sanamente y que aumente su producción con sistemas amigables con el medio ambiente para conservar recursos como el agua y el suelo.
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En Nicaragua más de un millón de personas, casi el 19 por ciento de la población, está padeciendo hambre al consumir menos de 2 mil calorías por día, según el Organismo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que además de alertar a las autoridades a tomar las previsiones del caso, están impulsando diferentes proyectos para disminuir la incidencia del hambre.
San Juan de Limay, de Estelí, es uno de los cinco municipios del país que ha decidido establecer dentro de sus políticas públicas la seguridad alimentaria de sus habitantes, por lo que en el 2009 fue aprobada la ordenanza municipal sobre seguridad y soberanía alimentaria.
En este municipio se realizó la sexta feria de Seguridad Alimentaria y Nutricional.
El Alcalde de San Juan de Limay, Juan Ramón Mendoza, explicó que la ordenanza permite promover la participación de todos los actores sociales en temas y aspectos que incentiven la disponibilidad, accesibilidad y consumo de alimentos.
También permite la participación de todos los sectores para el acceso a otros servicios como saneamiento, salud y educación, que aseguren el bienestar nutricional de los habitantes de Limay.
Mendoza resaltó la importancia del apoyo de la FAO, que desarrolla entre otros proyectos el restablecimiento de la Seguridad Alimentaria de las familias rurales afectadas por la sequía en el corredor seco.
“En el corredor seco que incluye a San Juan de Limay se están atendiendo unos 2 mil pequeños productores, pero queremos que no solo produzcan alimentos, sino que mejoren su productividad para tener mayor cantidad de alimentos y hacerle frente también al alza de los precios que actualmente tenemos en Nicaragua”, expresó el oficial agrícola de la FAO, Luis Mejía.
Una de las productoras beneficiadas de San Juan de Limay, Paola Castellón, dijo: “Nos enseñaron a conservar los suelos y formas de producción variable para mejorar la dieta alimentaria”.
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