GUATIRE, VENEZUELA/EFE/AFP
Los reos del penal venezolano de El Rodeo II, sitiado desde hace siete días por miles de efectivos de la Guardia Nacional, no se rindieron a primeras horas de ayer como esperaba el Gobierno y solo entregaron los cadáveres en estado de descomposición de cuatro internos.
- La congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen solicitó a la secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton, que abogue porque ocho personas encarceladas en Venezuela, a quienes califica de “presos políticos”, reciban tratamiento médico.
Entre los presos están Arube Pérez, Erasmo Bolívar, Lázaro Forero, Iván Simonovis y Henry Vivas, encarcelados por sucesos relacionados con el golpe de Estado contra Chávez de abril de 2002.
Ros-Lehtinen también incluye a la juez María Lourdes Afiuni, presa desde 2009 por cargos de corrupción que se le imputan tras liberar condicionalmente a un banquero detenido por fraude y que recibió el beneficio de casa por cárcel debido a problemas de salud.
Algunos “requieren cirugía o tratamiento para el cáncer inmediatamente”, dijo la legisladora, crítica al gobierno de Hugo Chávez.
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Tras un primer contacto este miércoles con los portavoces de una cincuentena de reos que lideran al millar de reclusos atrincherados desde el pasado día 18, el Gobierno venezolano había anunciado que por la mañana los internos iban a permitir el ingreso de las autoridades al centro penitenciario, aunque no sucedió.
“Se pudo conocer que en atención a las peticiones de los internos, efectivos del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), custodiados por la Guardia Nacional (GNB), retiraron los cuerpos de cuatro reclusos fallecidos que permanecían en el recinto”, indicó la estatal Agencia Venezolana de Noticias.
El Gobierno había indicado días atrás que según uno de los reclusos que logró salir de esa penitenciaría podía haber varios presos muertos por enfrentamientos internos.
Las autoridades no han dado información de las conversaciones que, según medios estatales, el Gobierno, los familiares de los internos y religiosos mantuvieron a lo largo del día con los reclusos.
La Guardia Nacional volvió a lanzar ayer bombas lacrimógenas sobre los pabellones de la cárcel, sitiada desde que el Gobierno lanzó el día 17 una operación de requisa para recuperar el control de esa penitenciaría y de la de El Rodeo I, cercanas a Caracas.
Mientras tanto, familiares de los presos se concentraron en la carretera de acceso a El Rodeo II, que permanece cortada por un retén policial que impide el paso de parientes y periodistas, a un kilómetro de la penitenciaría.
PIDEN SEGURIDAD
“Es mentira que ellos dijeron que se iban a entregar, que iban a bajar al patio. Ellos han pedido que se vaya la Guardia Nacional, no quieren francotiradores porque al salir los van a matar”, dijo la hermana de uno de los presos, sin querer identificar más que a su familiar con el nombre de Joan.
Tras aguardar alguna noticia y revisar las listas que circulan con la identidad de los 2,500 reos que han sido trasladados de El Rodeo I y los casi mil que permanecen en esa prisión, familiares de los reclusos en su inmensa mayoría mujeres, cortaron la vía de acceso al penal con piedras y neumáticos durante una hora.
Los parientes de los reclusos empiezan a llegar a El Rodeo con los primeros rayos del sol en busca de noticias sobre los internos. Algunos vienen de lejos y se refugian en casas de vecinos o tiendas de campaña, pero poco importa si pueden calmar de algún modo su angustia.
Medios locales informaron ayer de que las listas no incluyen los nombres de al menos 60 presos.
El Gobierno volvió a insistir en que lo que está ocurriendo en El Rodeo II es una “muestra del desastre que hay en los penales”. “Llegó la hora de que el Estado actúe, sus instituciones actúen para restablecer el orden en todos los penales”, indicó el ministro de Defensa, Carlos Mata, en una entrevista con el canal estatal VTV, en la que afirmó que tienen conocimiento de militares retirados que han participado en el tráfico de armas en los penales.
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