Cartas al Director

La mentira

“La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano”.

 

Friedrich Nietzsche (1844-1900), filósofo alemán.

Política irresponsable

Irresponsable. Solo con este adjetivo se puede calificar el anuncio del gobierno sobre el aumento de la tarifa de energía eléctrica, acompañado del anuncio de que el Alba va a cubrir este aumento. Irresponsable pues no mide las consecuencias de esta medida que a clara luz se mira que persigue un fin político. Esta forma tan conocida del FSLN de hacer política es la que nos tiene tan mal. Nos ponen a la orilla del precipicio y salen con la “tabla salvadora”, la “cura milagrosa”, una cura para la enfermedad que ellos mismos crearon.

“No pudimos negociar algo mejor”, se excusan, como si ellos no tuvieran el poder para obligar a Unión Fenosa o Gas Natural o como se llame ahora la empresa, a cobrar una tarifa “cristiana y solidaria”, y aprovechan la situación para ganar réditos políticos: “Pero no importa, el Alba pagará este aumento”. Y tampoco pudieron ser más discretos. La factura dirá “subsidio Alba”, para no dejar dudas de quién es “el salvador”.

Este aumento de tarifa es una espada de Damocles que pende sobre las cabezas de todos los nicaragüenses y el Alba es la mano que la sostiene “hasta diciembre”. Una clara advertencia, “si perdemos las elecciones, soltamos la espada. Así que si quieren mantenerse a salvo, voten por nosotros”.

Irresponsable. Un partido que piensa que el fin justifica los medios, no mide consecuencias. Al final, siempre gana. Si pierden las elecciones, el aumento lo comenzamos a pagar nosotros y don Daniel Ortega, como accionista de la empresa distribuidora, se embolsa ese dinero.

Irresponsables. Esto es lo que no podemos ser los nicaragüenses. Debemos salir a votar y hacernos sentir en las urnas. Inundemos de votos las cajitas y hagamos difícil el fraude que están preparando hacer. Démosle una oportunidad a Nicaragua; démosle una oportunidad a la esperanza.

Federico Kühl Cuadra

Voluntad política

La política nacional, lo ideal es que debería ser pragmática y no estar debatiéndose en futuras diputaciones, puestos de gobierno, entre otras ambiciones de poder, es necesario que las omitan por el bien del futuro de nuestra política nacional, además deben entender que la política no tiene dueño, es el pueblo su legítimo dueño. No se empecinen en ambiciones inútiles, mejor preparen su plan de gobierno que van a presentar al pueblo para las elecciones del 6 de noviembre 2011.

El pueblo tiene suficiente sensatez para madurar sus juicios, disipar sus temores y fomentar sus esperanzas mediante la participación que se le otorgue en la construcción de su futuro, de lo contrario puede ir convulsionando y todo puede colapsar. El nicaragüense lo que quiere es que nuestro país progrese.

Algo falta en nuestra política convencional, ese ingrediente, la sabiduría del pueblo, darle más espacio al ciudadano donde pueda transformarse en un auténtico público y producir su propia voz pública. Los gobernantes que se aíslen del pueblo y el campo están menospreciando la voluntad política ciudadana. Escuchen al pueblo, vayan hacia él constantemente, pero no para aprovecharse coyunturalmente.

William Shakespeare, en su obra Medida por medida, ilustra: “Como la indigestión es madre del ayuno, cada cosa que hacemos con uso inmoderado se vuelve restricción. Nuestras inclinaciones van, sedientas, al mal, como las ratas a su propio veneno lo devoran; y al beberlo morimos”. (Pág. 30 Editorial Norma Bogotá 1999). Que los políticos y/o gobernantes no beban su propia cicuta de futuro por no atender o darle participación y lo que por historia siempre ha pertenecido al pueblo.

Hay que darle todo al pueblo, pues él es dueño de todo, no la clase política. Y, no se niega que el actual gobierno ha venido constantemente haciendo mejoras en todos los sectores, pero el pueblo necesita más…

Los gobiernos que ha tenido la historia de Nicaragua, partidos políticos, fueron creados por los ciudadanos, no por ningún gobierno. Entonces, en la medida que los ciudadanos sean más insertados en los diferentes asuntos políticos, sociales, culturales, económicos… la voluntad política democrática nacional estaría haciendo extraordinaria labor patriótica de futuro.

La sabiduría del pueblo es un gobierno gobernado por el mismo. El pueblo tiene suficiente voluntad política, poder de la posibilidad, como una comunidad y solución de problemas sobre el futuro e ir del desafío al punto de equilibrio. Se gobierna para el pueblo, no para los gobernantes.

 

Bayardo Quinto Núñez

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí