San Salvador/ACAN-EFE
Al menos 2,000 presos, que ayer fueron atendidos en las cárceles por vómitos y diarreas, amanecieron «estables» y no hubo necesidad de hospitalizar a ninguno de ellos, confirmó hoy el subdirector de la Dirección General de Centros Penales (DGCP), Nelson Rauda.
«Los reclusos están estables, se les dio asistencia médica temprana a todos de tal suerte que no hubo necesidad ni siquiera de trasladarlos a los hospitales, sino que fueron atendidos dentro de los centros», dijo Rauda a Acan-efe.
«Gracias a Dios no hemos tenido a nadie que se complique demasiado de salud y mucho menos que se haya muerto», aclaró Rauda.
De acuerdo con el subdirector de la DGCP, «la principal sospecha de la intoxicación recae sobre la cena del viernes que se les sirvió a los reclusos», aunque aclaró que la unidad de epidemiología del Ministerio de Salud «está haciendo la investigación correspondiente» para determinar las causas del hecho.
Según informó Ruada, se han tomado muestras de la comida y exámenes de heces a los internos para determinar cuál es la causa de la intoxicación, y que los resultados a más tardar estarán entre el lunes y martes próximos.
Rauda señaló a Acan-Efe que está es la primera vez que se da una «intoxicación simultánea» en el sistema penitenciario. Los afectados son reclusos de seis cárceles de país, ubicadas en las localidades de La Unión, Ciudad Barrios, San Miguel, Usulután, Jucuapa, Chalatenando, indicó.
A partir de la intoxicación de los al menos 2.000 presos, Rauda indicó que van «hacer un control más estricto del ingreso de la comida».
Sin embargo, el funcionario reconoció que «no tenemos reactivos, ni químicos para poder determinar que puede tener la comida, al menos que sea algo bastante evidente».
Cifras de la Dirección de Centros Penales señalan que las cárceles de El Salvador albergan a 24.631 reos, lo que supone que operan con un hacinamiento de casi el 300 por ciento.
Los 21 centros penales del país tienen capacidad para 8.300 reclusos.
El año pasado, el relator sobre los Derechos de las Personas Privadas de Libertad de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Rodrigo Escobar, advirtió de las «serias deficiencias estructurales» en las cárceles del país, entre otras la «alimentación de muy mala calidad» que reciben los reos.
«Cada uno tiene que tener, como ellos dicen, un trasto; entonces se las entregan (la comida) ahí revuelta y ellos tienen que comer con las manos, se las sirven realmente como animales», describió el relator en una conferencia de prensa, y estimó que servirles en una forma digna no supone un gasto adicional para el Estado.