El Movimiento de Productores y Comerciantes del Norte, conocido como los No Pago, dice estar dispuesto a entablar una negociación con las microfinancieras y bancos para saldar sus deudas, aunque para ello demanda que se detengan los procesos judiciales.
Omar Vílchez, líder del movimiento, encabezó ayer un plantón frente a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), donde presentaron a las autoridades del Poder Judicial una solicitud para que se detenga la adjudicación a favor de las instituciones financieras, alrededor de 2,500 propiedades dadas en garantías por los productores cuando adquirieron los créditos.
Los manifestantes, posteriormente, se presentaron a LA PRENSA, donde Vílchez declaró que el movimiento no quiere una condonación de las deudas ni que el Gobierno les compre las mismas, como demandaron el año pasado a cambio de apoyar la ilegal e inconstitucional reelección del presidente Daniel Ortega.
Vílchez dijo que el Estado puede ser mediador entre el movimiento y el sector financiero, para llegar a una renegociación de la deuda de 13,758 productores. “Lo más sano para el país es una negociación”, reiteró.
Admitió que el año pasado solo 1,200 productores acordaron con las microfinancieras y los bancos una renegocación de sus deudas, tras una ley aprobada por la Asamblea Nacional.
Los morosos reaparecieron ayer, una semana después de que el parlamento aprobara la Ley de Fomento y Regulación de las Microfinanzas.
La legislación, que entrará en vigencia en seis meses, no regula las tasas de interés pero obliga a las microfinancieras a cobrar tasas de interés efectivas, es decir no agregar recargos en concepto de gastos y comisiones.
43 MILLONES DE DÓLARES
Vílchez aseguró que los organizados en el movimiento adeudan poco más de 43 millones de dólares a las microfinancieras y bancos.
En julio de 2008 los productores fueron alentados por Ortega a protestar en contra de las microfinancieras, a las que acusó de ser “usureras”.
Pero en febrero de 2009, al ver el problema que había creado, Ortega declaró que “en Nicaragua se había enterrado la cultura del no pago”.
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