EL CAIRO/AFP
Graves amenazas se ciernen sobre el futuro de la llamada “primavera árabe” seis meses después del comienzo de unas revueltas que barrieron a los presidentes tunecino y egipcio y provocaron crisis en Libia, Siria, Yemen y Baréin.
- El régimen sirio lanzó ayer una ofensiva mediática. Llevó a un grupo de periodistas a una segunda fosa común en la ciudad de Jisr al Shughur, desertada por sus 50 mil habitantes, para presentarles cadáveres de agentes que murieron en un ataque de hombres armados. Según el régimen, otros ataques han costado la vida de 120 policías.
[/doap_box]
La seguidilla de revueltas, que azuzaron las esperanzas democráticas en esta región, se han convertido en un cortejo de conflictos, y graves problemas económicos.
“La situación es hoy más difícil”, estima Rabab al Mahdi, profesora de ciencias políticas de la Universidad Americana de El Cairo (AUC), seis meses después de que un vendedor ambulante se inmolara con fuego en Túnez el 17 de diciembre, punto de partida de una vorágine de revueltas.
“La idea de que se podía salir a las calles para derrocar un régimen como sucedió en Túnez y en Egipto se pone en duda en Libia, Siria y Yemen, estima.
Para Antoine Basbous, del Observatorio de los Países Árabes (OPA) en París, la diversidad prevalece, “no hay dos movimientos que se parezcan”, señala.
Túnez, pionero de la “primavera árabe”, y que fijó para el 23 de octubre las primeras elecciones desde la partida de Zine el Abidin Ben Alí, parece estar bien encaminado en una transición“. En Egipto, donde muchos temen que los islamistas salgan fortalecidos tras la partida de Hosni Mubarak, el ejército en el poder parece querer únicamente “un cambio de fachada”.
Yemen, cuyo presidente Alí Abdalá Saleh está hospitalizado en Riad tras salir herido en un ataque, corre el riesgo de sumergirse en una situación similar a la de Somalia, donde reina el caos y el Estado se desintegra, agrega Basbous.
En Libia Muamar Gadafi, que se aferra al poder pese a una insurrección y a los bombardeos de la OTAN, “parece maduro como para caer, falta saber cuándo”. En Siria, el régimen puso en marcha una represión masiva, “está decidido a defenderse (…)”, señala.
“Los efectos sobre el resto de la región dependerán del resultado en estos países. Pero no hay efecto mecánico, ello depende mucho de la situación interna”, observa Rabab al Mahdi.
Algunos son optimistas sobre los logros de la “primavera árabe”, que ha colocado la democratización entre los asuntos claves de una región que parecía condenada a regímenes intocables.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 C