Observación tardía deslegitima elecciones

La primera vez que un partido político opositor de Nicaragua demandó al gobierno de turno la observación electoral extranjera, fue en junio de 1961, en las pláticas de la Nunciatura que se realizaron entre el entonces presidente dictatorial de Nicaragua Luis Somoza Debayle y el líder del Partido Conservador y de la oposición nacional, Fernando Agüero Rocha.

Entre los principales puntos de la demanda de la oposición, como garantías para participar en las elecciones, estaban, primero, la separación del general Anastasio Somoza Debayle de la jefatura de la Guardia Nacional, y segundo, observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA). Ambas peticiones fueron rechazadas por Luis Somoza, como era de esperarse de una dictadura y aquellas pláticas políticas que pudieron abrir el camino a una transición democrática, terminaron sin resultados positivos.

A nivel internacional, la práctica de que algunos países manden observadores a las elecciones de otros, “ha existido cuando menos desde mediados del siglo XIX”, dice el experto electoral estadounidense e internacional Larry Garber, y “ha evolucionado significativamente en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial…” Agrega Garber que la Organización de Naciones Unidas (ONU) envió su primera misión de observación electoral a las elecciones de Corea en 1948 y que la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Mancomunidad Británica también han enviado desde entonces “misiones a observar procesos electorales por solicitud del país anfitrión o del país que realiza las elecciones”.

Nótese que Garber habla de observación a los procesos electorales, no de observar las votaciones, pues la importancia y garantía de eficacia de este mecanismo democrático externo radica en que todo el proceso electoral sea sometido a la observación, con suficiente anticipación para poder detectar las irregularidades, si las hay, y sugerir las medidas de corrección.

Para las cruciales elecciones del 25 de febrero de 1990, en las negociaciones previas entre el gobierno del FSLN y Daniel Ortega con la Unión Nacional Opositora (UNO) que se realizaron para determinar las reglas de participación en los comicios, se acordó invitar a observadores internacionales para todo el proceso electoral que desembocaría en las votaciones del 25 de febrero. La observación del proceso electoral era precisamente uno de los Acuerdos de Esquipulas II, suscritos por los presidentes centroamericanos el 7 de agosto de 1987, los cuales, en el apartado sobre Elecciones Libres establecieron que se invitaría “a las Naciones Unidas y la OEA, así como a los gobiernos de terceros estados para que envíen observadores electorales internacionales que deberán constatar que los procesos electorales se han regido por las estrictas normas de igualdad, de acceso de todos los partidos a los medios de comunicación social, así como por amplias facilidades para que realicen manifestaciones públicas y todo otro tipo de propaganda proselitista”.

Ha sido tan importante la observación internacional independiente de los procesos electorales, como garantía de transparencia por su metodología e imparcialidad, que fue incorporada en la Carta Democrática Interamericana aprobada por unanimidad por la Asamblea de la OEA en Quebec, el 11 de septiembre de 2001. Y desde entonces a nadie se le había ocurrido cuestionar la observación electoral internacional, hasta ahora que lo está haciendo el gobierno de Daniel Ortega.

Según los criterios democráticos, las elecciones constituyen un proceso de varias etapas que comienza con la convocatoria a los comicios, o sea más o menos diez meses antes de la consulta popular. De manera que evitar o restringir la observación electoral y postergar su reglamentación hasta agosto, como es el propósito anunciado de Daniel Ortega y el Consejo Supremo Electoral integrado por magistrados de facto, haría perder calidad y legitimidad a los resultados de las elecciones del 6 de noviembre próximo.

De por sí, este proceso electoral ya está radicalmente cuestionado por la inconstitucionalidad de la candidatura presidencial de Daniel Ortega, a lo cual hay que sumar todas las irregularidades que están cometiendo los magistrados electorales de facto. De manera que la última posibilidad de salvar —al menos en parte— la credibilidad de estas elecciones, se perdería irremediablemente si la reglamentación de la observación se efectúa hasta en el mes de agosto.

Si así ocurre, la comunidad democrática internacional que apoya a Nicaragua tendrá que tomar una decisión insoslayable: hacerse de la vista gorda, como la OEA, o desconocer por ilegítimas las elecciones del 6 de noviembre y al gobierno de Daniel Ortega que de ellas emane o se imponga.

COMENTARIOS

  1. Juan PuebloBKCC
    Hace 15 años

    1/2: Gracias Luis Sánchez S: por la inclaudicable lucha de LP en sus Editoriales y Secciones relacionadas que han logrado subsistir en la Dictadura Totalitaria de Ortega-FSLN: quienes por ambición psicópata-descarada, corrupta y corruptora, han impuesto un gobierno que ha usurpado la riqueza nacional y privada, en perjuicio de todo el Pueblo. Particularmente de los más pobres, mediante apoyo del Ejército y todos los Poderes del Estado, por la vía de la demagogia, la farsa y la mentira:

  2. Ob-Ser-Van-Do-Los
    Hace 15 años

    «Sugerir medidas de corrección, constatar la igualdad, el acceso de los partidos a los medios de comunicación social». Estas son, las funciones de la «Observación Electoral extranjera». La nacional pide cambiar al CSE (corrección), pide derecho a marchar (igualdad). LP, END, Canal 2, únicamente cubren al PLI (niegan el acceso a otros partidos). Así las cosas, si gana Daniel, habría fraude, si gana Alemán, habría Pacto, y si gana Gadea?; «democracia». Necesitamos extranjeros?. Nooo!

  3. JUVENTUD REPUBLICANA
    Hace 15 años

    Buen editorial alumbra,educa y abre los ojos ante los planes torcidos del orteguismo por apoderarse a la fuerza de la dirreccion que corresponde al pueblo en su libertad Democratica y Republicana. NO MAS DICTADURAS DE IIGNORANTES Y DELINCUENTES EN NICARAGUA. viva la republica libre.soberana y democratica , a cobijarse con la bandera azul y blanco de nuestra madre patria////

  4. Juan PuebloBKCC
    Hace 15 años

    2/2: Como consecuencia de los abusos y atropellos a La Constitución y Derechos Humanos, es indispensable por la seguridad de Centro América, el Caribe y sus efectos negativos en todo el Continente Americano, para evitar una situación como la de Libia con Gadafi, confiamos en La Comunidad Internacional: ONU, OEA, UE, G8 y G20. Antes que sea demasiado tarde: No más Fraudes, hay que vigilar las elecciones o no admitir el fraude tramado ¡Basta Ya! Resistencia Civil hasta destituir a Ortega-FSLN

  5. Mauricio Membreno
    Hace 15 años

    Desde el comienzo de este proceso electoral esta viciado, es ilegitimo he ilegal con candidatos ilegitimos he ilegales, todo esta mal. Pero por el momento es la unica forma de lucha que existe para desechar este gobierno corrupto de Ortega. Hay que jugar este partido como el ultimo que vas a jugar. Por eso hay que prepararnos en la defensa del voto, utilizando la tecnologia que esta en nuestras manos y concientizar a cada uno de los fiscales de las mesas de votacion a enviar el acta por el cell.

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