Nidia Waleska Martínez Area.- En España existe un movimiento social que se ha tomado las plazas de las principales ciudades españolas exigiendo un cambio total en la Ley Electoral de ese país; pero sus exigencias no terminan allí, ya que también protestan contra la corrupción de los partidos políticos. Esa misma indignación sentimos los nicaragüenses al ver las actitudes mezquinas de algunos que se autollaman “líderes” de la oposición, al negarle al pueblo la posibilidad de salir del totalitarismo y corrupción que representa el gobierno del presidente Ortega.
El pasado 3 de junio, quedaron inscritos de manera definitiva los candidatos a diputados de los diferentes partidos. Con escasas y honrosas excepciones debo decir que todos se quedaron cortos, ya que nos están ofreciendo más de lo mismo, sobre todo el señor de la revolución de la honradez, quien su partido, me refiero al PLI-UNE, lleva en su lista a todos los diputados que actualmente forman parte de la bancada Vamos con Eduardo y todos en primeros lugares.
Hurgando en los archivos de la Asamblea Nacional, para convencerme si vale la pena votar por esos diputados, busqué cuántos proyectos o iniciativas de ley habían introducido durante estos cuatro años, y para sorpresa mía y estoy segura que también de ustedes, tengo que decirles que no figuran en las estadísticas; lo que me obliga a hacerme la siguiente pregunta: ¿De qué ha servido a Nicaragua la lealtad a Eduardo Montealegre de estos diputados? ¿Cuántos nombres de estos 14 privilegiados recuerda usted por su elocuencia en el debate parlamentario? en algún momento esa bancada se distinguió por sus posiciones políticas cuando los diputados del partido de gobierno violaban nuestra sagrada Constitución o pisoteaban el Reglamento de la Asamblea; esa y otras preguntas me hacen unirme al sentir de los nicaragüenses indignados, frustrados y con el deseo de plantarse en plaza pública en desprecio de estos mal llamados padres de la patria, particularmente contra quien por un momento creímos podría ser el aglutinador que el pueblo esperaba y para desgracia tendrá que seguir esperando.
Don Fabio Gadea, podrá ser un hombre bueno y honesto, pero su oferta electoral y los diputados con los que pretende hacer gobierno no nos inspira en lo más mínimo. Y que me disculpe Eduardo Montealegre, si lo que él quiere es convertir el movimiento que lleva su nombre en un partido político está en todo su derecho, pero que no pretenda convertirlo en proyecto de nación porque esa camisa le queda demasiado grande, ya que sus diputados pasaron sin pena ni gloria y más bien deberían tener vergüenza de pretender repetir, y su única motivación son los beneficios que ofrece el cargo. Por ello lo invito a la reflexión para que usted amigo lector vote por el candidato a diputado que considere que mejor ha defendido los intereses de su comunidad y los de la nación, pues necesitamos legisladores que trabajen por el bien común y desarrollo económico-social de nuestra patria.
Si bien muchos nicaragüenses estamos indignados, este mal tiene cura y es yendo a votar masivamente en las próximas elecciones porque es nuestro derecho democrático, así como lo es el no aplaudir a aquellos que no supieron defender como hombres y patriotas nuestros derechos. Hagamos uso del voto pero hagámoslo de forma inteligente para que sea útil.
La autora es licenciada en administración
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