LA HABANA/MIAMI/AFP/AP
El opositor cubano Guillermo Fariñas levantó anoche una huelga de hambre que mantenía desde hace una semana en reclamo, al Gobierno, de una investigación de la muerte del disidente Juan Wilfredo Soto.
“Depuse la protesta porque fui sometido a un chantaje en el buen sentido de la palabra de que muchos expresos políticos que están muy mal de salud me comunicaron que se iban a plantar en huelga de hambre”, expresó Fariñas por teléfono desde su casa en Santa Clara, 280 km al este de La Habana.
Fariñas comenzó el 3 de junio su ayuno para exigir un juicio contra los “responsables” de la muerte de Soto en un hospital de Santa Clara, el 8 de mayo, tres días después de haber sido brevemente detenido en esa ciudad y, según la oposición, tras una “golpiza” de la Policía.
Las autoridades sostienen que Soto, de 46 años, fue detenido por “alteración del orden” y afirmaron, al igual que familiares y médicos, que murió por una pancreatitis y que nunca fue golpeado por la Policía.
Más temprano Fariñas, cuya salud se deterioraba, se había negado a ser hospitalizado para que no se le achacara que usa el sistema de salud gratuito.
Por otra parte, ayer Reina Luisa Tamayo, la madre del disidente Orlando Tamayo, quien falleció tras 85 días en huelga de hambre en febrero de 2010, manifestó en Miami que en Cuba se vislumbra la caída del gobierno de Raúl Castro.
Tamayo, quien llegó al exilio en Miami, expresó que “el pueblo está perdiendo el miedo, está evolucionando … se está manifestando”. Tamayo también había solicitado a Fariñas que depusiera su huelga de hambre.
Las autoridades cubanas dijeron que Zapata no era un preso político sino un delincuente común, y acusaron a los disidentes de alentar la protesta para tener un “mártir”. El fallecimiento de Zapata generó fuertes críticas desde EE. UU. y Europa contra el gobierno cubano.
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