TRÍPOLI/AFP
Al menos 31 personas murieron ayer, día en que la OTAN realizó los bombardeos más violentos en Trípoli desde el inicio de su campaña, el 19 de marzo. Mientras, el líder libio Muamar Gadafi afirmó en un mensaje sonoro que no se “someterá” y que el presidente estadounidense Barack Obama advirtió que la presión se intensificará.
“A pesar de los bombardeos jamás nos someteremos”, declaró el coronel Gadafi en un mensaje sonoro difundido por la televisión libia. “Estoy cerca de los bombardeos pero sigo resistiendo”, dijo llamando “al pueblo a resistir”.
El bombardeo en Trípoli duró toda la mañana y continuó luego por la tarde, justo después de la difusión del mensaje de Gadafi. Unas veinte explosiones resonaron entonces.
Según el portavoz del régimen, Musa Ibrahim, la OTAN largó más de 60 bombas ayer causando 31 muertos. Ibrahim agregó que los bombardeos tuvieron como blanco particularmente el complejo residencial del coronel Muamar Gadafi en el centro de Trípoli, el suburbio de Tajura (este), así como la ruta del aeropuerto al sur de la capital libia.
Estos bombardeos destruyeron varias construcciones del complejo residencial del dirigente, situado en el centro de la capital, que es regularmente blanco de los aviones de la OTAN y en donde solo quedan ruinas.
MÁS PRESIONES
“Continuamos presionando al régimen limitando la capacidad de Gadafi para dar órdenes a través de los centros de mando”, explicó un portavoz de la OTAN, Mike Bracken, asegurando que los miles de ataques de la Alianza “debilitaron considerablemente” al régimen.
En Washington, Obama se mostró aún más claro: “Gadafi debe dejar el poder y rendir cuentas a los libios, y la presión se intensificará hasta que lo haga”, aseguró también que ve una “tendencia inexorable” hacia una partida de Gadafi.
Un nuevo ministro libio, el de Trabajo, Al Amin Manfur, anunció ayer en Ginebra su renuncia al régimen y su respaldo a los rebeldes.
En Bengasi, el enviado del Kremlin, Mijail Marguelov, recordó la nueva posición de Moscú, durante mucho tiempo cercano a Trípoli: “Creemos que Gadafi perdió su legitimidad cuando disparó la primera bala que mató a un inocente”. Afirmó la voluntad de Moscú de ser intermediario para facilitar el diálogo entre el régimen y los rebeldes.
China, que tiene importantes intereses económicos en Libia, entró ayer en escena. El jefe de la diplomacia libia, Abdelati al Obeidi, viajó ayer a China para evocar una solución política cuando diplomáticos chinos llegaron a Bengasi para reunirse con el Consejo Nacional de Transición (CNT), órgano político de los rebeldes.
Por otra parte, unos 6,850 refugiados que escaparon a la violencia en Libia atravesaron la frontera tunecina entre el lunes y ayer, entre ellos más de 6,000 libios, según el ministerio tunecino de Defensa. Desde que comenzó la insurrección, el 15 de febrero, entre “10,000 y 15,000” personas murieron y 890,000 huyeron, según la ONU.
En el plano jurídico, la hija de Gadafi, Aisha, demandó ayer a la OTAN ante la justicia belga por “crímenes de guerra”, luego de un ataque el 30 de abril en el que murió el más joven de los hijos de Gadafi y tres de los nietos del mandatario.
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