JERUSALÉN/DAMASCO/EFE/AFP
Al menos veinte y tres manifestantes sirios y palestinos murieron ayer y otros 350 resultaron heridos por disparos de tropas israelíes en una jornada de protestas para conmemorar el 44º aniversario de la Guerra de los seis días de 1967, conocido en el mundo árabe como la “Naksa” o “día de la derrota”.
Los sucesos más violentos ocurrieron a mediodía en la frontera entre Israel y Siria, cuando un grupo de manifestantes intentó cruzar la línea divisoria para entrar en el Golán, territorio que el estado judío ocupó a los sirios en la contienda recordada ayer.
La televisión siria mostró imágenes de centenares de ciudadanos que se concentraron junto a la frontera con banderas palestinas y que en algunos puntos lograron retirar la alambrada que separa ambos países llegando al lado controlado por Israel.
Los participantes en la protesta, muchos de ellos palestinos se congregaron desde primera hora en la llamada “colina de los gritos”, colindante con la localidad drusa de Majdal Shams, en los ocupados Altos del Golán, donde en la tarde también se registraron disturbios.
Portavoces del Ejército israelí dijeron que sus soldados, miles de los cuales se encontraban desplegados en la zona, efectuaron disparos al aire y advertencias verbales para impedir que los manifestantes se aproximaran a la divisoria. Cuando los concentrados se acercaron a la verja abrieron fuego contra las extremidades inferiores, agregaron las fuentes.
Una docena de simpatizantes con la causa palestina murieron en las fronteras de Israel con Siria y Líbano el 15 de mayo, jornada que los palestinos y el mundo árabe califican de la “Nakba” (tragedia) que supuso para ellos la creación del Estado de Israel en 1948.
Hace 44 años se inició la denominada Guerra de los Seis Días, en la que Israel ocupó la Península del Sinaí y la franja de Gaza a Egipto, los Altos del Golán a Siria, y Cisjordania y Jerusalén Este a Jordania. Israel devolvió el Sinaí y evacuó la franja de Gaza, firmado la paz con Egipto y Jordania, pero la ocupación del Golán, Cisjordania y Jerusalén atormenta al mundo árabe.
Israel acusó al régimen del presidente sirio, Bashar Al Asad, de dar luz verde a las protestas de ayer en el Golán. “Espero que no se trate un intento del gobierno sirio de desviar la atención pública e internacional de sus problemás internos”, manifestó Yoav Mordejai, portavoz del Ejército israelí.
En el resto de las fronteras de Israel la jornada transcurrió con relativa calma, aunque hubo enfrentamientos entre manifestantes y agentes del orden entre los que salieron heridos y arrestados.
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