LA HABANA/EFE
El opositor cubano Guillermo Fariñas inició ayer a mediodía una nueva huelga de hambre y sed para exigir que el gobierno de Raúl Castro “juzgue a los autores directos del homicidio” de Juan Wilfredo Soto, fallecido a principio de mayo según la disidencia a causa de una paliza policial.
En conversación telefónica desde su casa de Santa Clara (centro), Fariñas, que confirmó la huelga, también reclama a las autoridades que se comprometan públicamente a no golpear, “como lo está haciendo actualmente”, a los opositores que celebran actos públicos.
El disidente Juan Wilfredo Soto, de 46 años, falleció el 8 de mayo en un hospital de Santa Clara y según la oposición interna cubana su muerte fue consecuencia de una paliza que dos días antes le propinó la Policía.
El Gobierno de la isla, en una nota oficial divulgada al día siguiente de la muerte, negó agresión policial alguna contra Soto García, sostiene que este tenía problemas de salud y que falleció por un fallo multiorgánico originado por una pancreatitis aguda y denunció una “nueva campaña difamatoria” orquestada contra la revolución cubana.
Medios oficiales cubanos ofrecieron en días posteriores testimonios de la hermana y otros familiares de Soto rechazando que la Policía hubiese golpeado a Juan Wilfredo y criticando que esa versión era un “invento de la propaganda contrarrevolucionaria”.
El último ayuno que realizó Fariñas, que fue de más de cuatro meses, fue del 24 de febrero al 8 de julio de 2010, para exigir la libertad de los presos políticos tras la muerte de Orlando Zapata a causa de un largo ayuno en la cárcel para exigir ser tratado como prisionero de conciencia.
Fariñas, quien pasó la mayor parte de esa huelga hospitalizado en una unidad de terapia intensiva en un hospital de Santa Clara, manifestó ayer que le quedó como secuela una trombosis en la vena subclavia yugular y responsabilizó al gobierno cubano de “cualquier desenlace fatal” que pueda tener la decisión de acometer esta protesta.
También precisó que la disidencia cubana está preparando un expediente sobre la muerte de Wilfredo Soto para interponer una denuncia ante tribunales internacionales de derechos humanos.
El Parlamento Europeo distinguió a Fariñas en 2010 con el Premio Sájarov a la libertad de conciencia que el disidente no pudo recoger porque las autoridades cubanas le negaron la salida del país.
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