Reordenando las prioridades en la familia

Las familias en general y los matrimonios en particular, deben ser objetos de afinación periódica y sistemática. De la misma manera, que las personas están pendientes, y hasta llevan registro de fechas, del mantenimiento de sus vehículos, que el motor esté afinado, que el aceite esté en el nivel adecuado, que los filtros estén en buenas condiciones, etc., así también, y con mucha mayor razón e importancia, debieran atender el estado de la familia y del matrimonio.

Las familias en general y los matrimonios en particular, deben ser objetos de afinación periódica y sistemática. De la misma manera, que las personas están pendientes, y hasta llevan registro de fechas, del mantenimiento de sus vehículos, que el motor esté afinado, que el aceite esté en el nivel adecuado, que los filtros estén en buenas condiciones, etc., así también, y con mucha mayor razón e importancia, debieran atender el estado de la familia y del matrimonio.

Muchas personas tienen el tiempo, la paciencia y la disposición, para dedicarlo a embellecer su automóvil u otro objeto, pero no lo tienen para atender a la familia, especialmente a la pareja.

Adicionalmente, es impresionante el tiempo que se dedica a ver televisión en la actualidad, se estima que los ciudadanos dedican un promedio de 2 a 3 horas diarias a este menester, sin embargo, no tienen ni un décimo de ese tiempo para compartir con la familia.

Las personas que trabajan, asalariadas o no, en su mayoría, consideran que su principal responsabilidad es trabajar, supuestamente para proveer para los gastos de la familia, algunos incluso, ni siquiera cumplen con este rol.

Estas creencias, empujan a las personas a actuar guiados por prioridades invertidos, son personas que viven para trabajar, y no hacen lo correcto que es, trabajar para vivir.

Para que en su familia y su matrimonio se disfrute de la vida diaria, debe experimentar en todo momento, actitudes guiadas por principios y valores, tales como: amor, paz, armonía, tolerancia y comprensión.

Estamos haciendo un llamado vehemente a las personas, hombres y mujeres, que son cabeza de familia, a disponerse a iniciar un proceso de reordenamiento, de creencias y prioridades.

Las prioridades correctas son: Dios en primer lugar; la familia en segundo lugar; el trabajo en tercer lugar y la actividad religiosa y social en cuarto lugar.

Lo anterior significa, que las actuaciones de los miembros de la familia, y especialmente los líderes de la familia, deben estar basadas en la palabra de Dios.

En la carta del apóstol Pablo a los Romanos capítulo 12, versículo 2, el Señor dice: “No se adapten a las cosas de este mundo, transfórmense, mediante la renovación del entendimiento, para que conozcan la perfecta y agradable voluntad de Dios para sus vidas”.

Lo que el Señor le dice a usted y a nosotros es:

a) “No se adapten a las cosas de este mundo”, nos está diciendo: No se dejen atrapar por el pasado, vean hacia adelante, líbrense de la rutina, rompan cadenas, sean emprendedores, tengan nuevas actitudes.

b) “Transfórmense”, nos está exhortando a cambiar nuestras acciones, a ser mejores padres, mejores esposos, mejores hijos; nos está motivando a tener metas en la vida.

c) “Renueven su entendimiento”, nos impulsa a que renunciemos a creencias viejas, y que nos apropiemos de nuevos pensamientos.

d) “Perfecta y agradable voluntad de Dios para sus vidas”. El Señor nos da la respuesta en 3ra. de San Juan 1:2: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Haga suya esta palabra, póngalas en práctica todos los días y estamos seguros que muy pronto usted y su familia estarán agradecidos de estar sometidos a este proceso de afinación constante.

Abrazos y bendiciones

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