Aunque todavía no sube al estrado que exhibe a Pelé y Maradona como las grandes luminarias del futbol mundial, Lionel Messi avanza aceleradamente en esa dirección.
Su escaso éxito con la selección argentina sigue siendo una hendidura en su perfil, por más que deslumbre al mundo desde Barcelona.
Maradona cargó en sus hombros a Argentina en México 86. Pelé irrumpió como figura en Suecia 58 y alcanzó las estrellas en México 70.
Pero para que Messi sea comparable con Pelé y Maradona, primero tiene que superar a Zinedine Zidane, corazón del Francia campeón en el Mundial de 1998.
Al final del día es el resultado el que hace perdurar el recuerdo y define los peldaños en la historia. Lo demás es debate para entretenerse.
La grandeza se construye por la presencia en los grandes momentos, en esos instantes en los que unos se ocultan, mientras otros son capaces de gestas heroicas .
Ahora, en el futbol actual, nadie le pone un pie adelante a Messi. Literalmente. Porque con sus arrancadas veloces y recortes eléctricos, tiene el juego en otro nivel.
Desde su debut en 2004, su juego ha ido en ascenso. Cada año es más productivo y decisivo para el Barsa, que indudablemente mirará hacia él mañana, en la Final de la Liga de Campeones.
En el futbol de hoy, no hay punto de comparación con Messi. Su lucidez, explosividad y capacidad resolutiva, pero sobre todo su genialidad, lo ubican en otra dimensión, pero en cuanto a protagonismo, podría ser retado.
Javier “Chicharito” Hernández, el veloz, inteligente y carismático goleador mexicano, que calzó como joya en su estuche en el futbol del Manchester United, espera lucirse mañana y de paso, robarle el show al argentino.
¿Podrá hacerlo? Ya lo hizo una vez, en Johannesburgo, Sudáfrica, durante los octavos de final del Mundial. Al menos en aquel juego, Javier fue más que Lionel.
En la victoria de Argentina 3-1 ante México, hubo goles de Higuaín y Tévez, pero también uno del “Chicharito”. Messi, aunque lo intentó, no pudo conseguirlo.
Hernández no tiene miedo y se mueve con el acelerador a fondo. Está siempre en el lugar correcto en el momento preciso y ha hecho goles hasta con la nuca.
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