Por Keylla Ballesteros
Como consecuencia de la migración o el trabajo de la madre biológica, las abuelas tienen que hacerse cargo de la crianza de los nietos, según la sicóloga Martha Violeta Trujillo. «En cambio, otras lo hacen de manera voluntaria debido a creencias individuales, es decir, ‘yo ya fui mamá, se más’. Y aunque la intención siempre es buena su momento de crianza ya pasó, lo que no significa que no puedes tomar en cuenta sus sabios consejos», aclara.
Por otro lado, es importante que como madre transmitas al menor el motivo por el cual se queda con la abuela, ya que muchas veces él puede percibir el acto como un rechazo o abandono.
SU VERDADERO ROL
El rol de la abuela es disfrutar de sus nietos. «La responsabilidad es de los padres y ella no debe preocuparse por criarlos, más bien de mimarlos y vivir momentos inolvidables juntos, sin boicotear las reglas que los padres imponen», explica Trujillo.
«Tuvieron su momento para ser mamá, aún así están en la obligación de acompañar y respetar las decisiones de sus hijos con respecto a lo que es conveniente o no para los nietos, además, es importante que ambas partes se pongan de acuerdo y compartan sus criterios en relación a lo que son o no sus responsabilidades», señala la experta.
UN MUNDO DE EXPERIENCIAS
La presencia de una abuela puede significar una gran cantidad de vivencias y experiencias únicas. «Se vuelve nuestra cómplice, y por lo general, nos da más libertad que nuestros padres convirtiéndose en una figura importante cuando ellos están ausentes. Y en dado caso que nuestra abuela no esté presente físicamente, tenemos la certeza de su existencia y de lo importante que es en nuestra vida», afirma Trujillo.
«Asimismo, llega a convertirse en un apoyo ante cualquier situación cuando los papás no están», dice.
¿DEBE PONER LÍMITES?
La buena o mala conducta de los nietos es el reflejo de la crianza, meramente de los padres. «Cuando la abuela quiere interferir en la disciplina, los papás deben ponerse de acuerdo para llegar a un punto medio a quien le corresponde poner los límites, aquí la comunicación es vital para evitar, entre otras cosas, caer en conflictos», señala Trujillo. Asimismo, la abuela debe aceptar los objetivos educativos que los padres tienen para sus hijos.
No obstante, es bueno que la abuela participe en la educación de sus nietos desde el punto de vista de la transmisión de valores morales y religiosos.