La noche se muestra fresca y lluviosa. El escenario de la Ruta Maya es de los integrantes del grupo Llama Viva, como la mayoría de los viernes. Mientras afinan guitarras y prueban sonido, el público comienza a colmar las mesas.
Augusto Gallego, director y fundador de Llama Viva, y María Eugenia Urroz nos atienden de inmediato en una entrevista que tenía previsto durar aproximadamente 20 minutos y que se extendió hasta una hora.
Marbelí Blandón y María Eugenia son las voces líderes. Amir en la percusión, Javier López en las congas, Esiel Vázquez en el bajo, Ramón Mena es tecladista, Ramiro “Chanito” Cruz el batero y Augusto Gallego en la guitarra. Ellos han hecho del grupo una familia y de la Ruta Maya su segunda casa.
¿Cómo surge Llama Viva?
Augusto Gallego (A. G.) : Es una historia bien larga, son muchos años. Como grupo establecido, surge en los años 70, después del terremoto. Iniciamos como todos los grupos en esa época, con más ganas y buenas intenciones que otra cosa. Comenzó como una banda pequeña, de cuatro personas. El culpable de la existencia de Llama Viva, para bien o para mal soy yo. Junto a mis amigos buscábamos cómo hacer una banda donde tocáramos la música que nos gustaba a nosotros. Con Alfredo Rosales nos juntamos, otro loco que nunca fue músico, pero le gustaba mucho y nos agarró la vara, ahí se formó.
¿Qué tipo de música los inspiraba?
A. G. : Siempre ha habido mala y buena música, a nivel comercial y radial se escuchaba más música buena que mala, tal vez por la influencia que teníamos con la música norteamericana y que motivaba a los jóvenes a meternos a la onda. Ahora recordemos que si estamos hablando de los años 70, nosotros veníamos de la generación de los años 60, que venía con el boom de la época prodigiosa que determinaron el rumbo de la música: The Beatles, Rolling Stones, Carlos Santana… Esas son las raíces que como grupo nacemos.
Al tocar la música buena, como usted le dice, ¿Llama Viva buscaba posicionarse como la agrupación número 1 en Nicaragua?
A. G .: Por supuesto, nosotros queríamos que el público se enterara que había un grupo que valía la pena y queríamos ser reconocidos. Junto a Julio Cancino, Chepito, Jhonny Macdonald, Ronald Watson, Orlando Molina queríamos ser los mejores. En 1974 ya era un grupo que todo el mundo conocía. Esto se vio interrumpido unos años antes de 1979 por la guerra, emigró todo el grupo a Honduras a buscar vida porque aquí no habían posibilidades de trabajar tranquilamente. En ese año, cuando estaba en auge la música disco, apareció una jovencita. Tenía unos 19 años y su nombre es María Eugenia Urroz.
¿Cómo llega María Eugenia al grupo?
María Eugenia (M. E.) : Entré a Llama Viva en el 80, estuve dos años y medio y me salí para hacer mi propia carrera como solista. Participé en los festivales de música que se hacían en esos años como el Gastón Pérez, trabajé en radio y televisión. Luego el grupo se separa a inicios de los noventa.
¿Les faltaba motivación o habían dejado de ser un grupo reconocido?
A. G. : Fue por falta de motivación, porque la gente siempre vivía preguntando por el grupo. Llama Viva desapareció por varios años. No fue hasta 1995 que María Eugenia y su esposo en ese entonces, Ronald Hernández, nos propuso reunirnos nuevamente. Valoramos mucho la idea. Entonces surgió la idea de reestructurar el formato y el concepto de tocar la música que nos había caracterizado como un grupo bueno. En ese momento la música disco empezaba a hacerse viejita, ya era parte del pasado y en ese sentido fuimos la primera banda en asumir este tipo de trabajo con ese tipo de música. Una banda estructurada con ese fin porque había intentos de solistas o como Ramcés que fue muy bueno.
¿Ahí comenzó otra etapa del grupo que hasta hoy continúan juntos?
A. G : Sí, esa fue la última etapa del grupo y no se de aquí para allá si habrá otra etapa, creo que no. Cuando decidamos que ya Llama Viva ya no pueda o no tenga motivación para seguir tocando, pues ese día diremos adiós.
¿Cómo definirían la buena y mala música?
A. G : En mi opinión la buena música no necesita muchos calificativos, es una música muy bien elaborada, de más trabajo, de melodías más sutiles, de armonías que llenan más el concepto de la música y que se observa que hay una calidad y nivel de trabajo que enaltece lo que uno está oyendo. En cambio, oigo música que no lleva ese nivel de calidad que pareciera que se hace con la ley del mínimo esfuerzo, con una vocación del facilismo y siempre hay gente que le gusta eso. Me van a disculpar pero siempre he creído que la mediocridad es más pegajosa que el talento y eso sigue sucediendo hasta la fecha.
El nombre del grupo Llama Viva puede tener muchos significados, ¿cuál es para ustedes?
A. G. : El tiempo nos ha dado el verdadero concepto como grupo de lo que es Llama Viva, puede significar muchas cosas pero para nosotros significa fervor, eso somos, creo que en vez de Llama Viva deberíamos llamarnos fervor. Esa perseverancia, testarudez, terquedad para seguir adelante, creo que ahí radica la esencia del grupo. El factor humano es determinante, hemos pasado muy malos momentos pero como familia que somos salimos adelante y nos apoyamos.
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