Sin duda que la información de que el Grupo Pellas decidió rescatar financieramente al periódico El Nuevo Diario , e impedir de esa manera que cayera en poder del orteguismo, llenó de alivio a todos los nicaragüenses demócratas y a los amigos extranjeros que saben la importancia que tiene para la democracia y la libertad, la existencia de medios de comunicación social libres e independientes.
Es perfectamente comprensible que empresas privadas —y los periódicos independientes también lo son— sufran de vez en cuando problemas financieros y que en determinados momentos se vean obligados a cambiar de propietarios o accionistas, y en casos extremos hasta a desaparecer. Pero en la situación actual de Nicaragua, los problemas económicos que sufren los periódicos y otros medios de comunicación independientes no son sólo del orden empresarial. Se trata de dificultades provocadas por el Gobierno, que arbitrariamente les ha cortado las pautas publicitarias del sector público, los acosa con presiones tributarias y aduaneras, intimida a empresarios privados para que no se anuncien, los denigra y difama a través de su concentración de medios oficialistas, los chantajea con acciones o amenazas de acusaciones judiciales, agrede a periodistas que indagan sobre el manejo de los asuntos gubernamentales, etc.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), proclamó el 2011 como Año de la Libertad de Expresión en las Américas precisamente porque la libertad de prensa sufre en diversos países de la región graves represiones que van desde los frecuentes asesinatos de periodistas en México y Honduras, por parte del crimen organizado, hasta las presiones y chantajes gubernamentales para estrangular económicamente a la prensa independiente, como está ocurriendo en Nicaragua y otros países latinoamericanos.
En realidad, los problemas que sufren LA PRENSA y El Nuevo Diario, lo mismo que otros medios de comunicación independientes como por ejemplo Radio Corporación, no son causados únicamente por las dificultades propias de la competencia y los vaivenes del mercado. En lo fundamental se trata de problemas que obedecen a una estrategia gubernamental deliberada para debilitar a los medios independientes, acorralarlos, someterlos e inclusive, si le fuera posible al Gobierno, hacerlos desaparecer.
Por otra parte, aunque los periódicos y demás medios de comunicación independientes son empresas privadas —y no podrían ser de otra manera—, al mismo tiempo y ante todo constituyen baluartes de la libertad de expresión y de prensa y por lo tanto son el sostén de todas las otras libertades, incluyendo la libertad de iniciativa económica, y condición indispensable para la existencia de la democracia. De manera que la permanencia y el fortalecimiento de la prensa independiente es algo que no solo atañe a sus propietarios y a los periodistas y demás personas que trabajan en ellos. Es un asunto que importa a toda la sociedad, y por lo consiguiente a la empresa privada independiente, o sea la que no forma parte del turbio capitalismo oficialista, la cual tiene la responsabilidad de contribuir de manera efectiva a la defensa y el fortalecimiento de la libertad de expresión que es el oxígeno de una sociedad libre y abierta, lo mismo que de la democracia en términos generales.
Independientemente de los cambios que ocurran en El Nuevo Diario a partir de ahora, lo peor para la libertad de prensa y las demás libertades que subsisten en Nicaragua hubiera sido que El Nuevo Diario cayera en poder del orteguismo. No tanto porque se hubiera convertido en periódico oficialista, pues el periodismo gubernamental y partidista es despreciado por el público, sino porque la desaparición de un medio independiente, cualquiera que sea, es una tragedia para una sociedad que quiere vivir en libertad y democracia.
De manera que nos alegra que se le haya encontrado una solución a la crisis de El Nuevo Diario, mediante la cual se ha evitado que este periódico pasara a formar parte del conglomerado de medios oficialistas. Y esperamos que esta experiencia sirva para que el sector empresarial independiente valore mejor, o sea con acciones concretas, la importancia que tiene la defensa de la libertad de expresión, no mediante una declaración o una medida de emergencia sino como una regla de conducta permanente.
Específicamente, la empresa privada independiente de Nicaragua podría ayudar de manera decisiva a la permanencia y el fortalecimiento de la libertad de expresión y de prensa, simplemente anunciándose más en los periódicos y demás medios independientes, lo cual es algo que inclusive redunda directamente en su propio beneficio económico y empresarial.
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