CORRESPONSAL / COSTA RICA
Erlin Hurtado Martínez, de 32 años, quien murió de un disparo en la boca tras un fallido intento de fuga de la cárcel La Reforma, en Costa Rica, fue sepultado la tarde de ayer en un cementerio en la ciudad de Alajuela.
Aunque se creyó que su cadáver no sería reclamado por algún familiar, debido a su abultado récord delictivo, Hurtado Martínez fue sacado de la morgue judicial al mediodía del jueves, un día después de su muerte, por Joselyn Hurtado, su sobrina y único pariente en el país.
La pariente de Hurtado fue acompañada por Francisca Arauz, su expareja y quien le tuvo dos hijos. Joselyn recaudó fondos entre sus vecinos en Alajuela para comprar el ataúd, hacer el velorio y darle sepultura.
El velorio inició bajo una carpa, pero luego de una brisa metieron el cadáver a la humilde vivienda de madera donde viven sus hijos.
El nicaragüense falleció la tarde del miércoles en un intento de fuga de rehenes de La Reforma, en Alajuela, donde en un tiroteo también falleció otro reo costarricense y un vigilante del centro penitenciario.
En ese penal Hurtado descontaba 50 años de cárcel, condena que fue impuesta por un Tribunal de Puntarenas luego que en marzo de 2005, junto a sus hermanos Santos Agenor y Santos Cruz protagonizaran un intento de asalto en el Banco Nacional de Monteverde, en la zona del pacífico del país.
En el incidente murieron los dos hermanos de Erlin, seis clientes bancarios y un policía. En la comunidad de Monteverde, tras conocer su muerte, encendieron candelas y realizaron una vigilia.
NICA TENÍA SUEÑOS DE FUGA
Algunos celebraron su deceso y otros sencillamente piensan que se hizo un poco de justicia. “Tenemos sentimientos encontrados”, dijo Tatiana Marchena, familia de uno de los fallecidos en Monteverde.
Hurtado y sus hermanos pertenecieron a una banda de asaltantes que cometieron fechorías en varias partes del país. Joselyn visitaba cada 15 días en la cárcel a Hurtado. Hace un par de semanas le había confesado que pensaba fugarse. “Me dijo que quería salir de ahí, pero le recomendé que no lo hiciera”, recuerda la mujer.
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