WASHINGTON/AFP
El presidente estadounidense, Barack Obama, pidió ayer presión popular para lograr una reforma migratoria integral, durante un discurso en El Paso (Texas), pero sin proponer nuevas estrategias para desbloquear la iniciativa en el Congreso.
En su segundo discurso específico sobre la reforma desde que asumió el poder, Obama apeló a la movilización ante un público abrumadoramente hispano, una minoría que le ayudó de forma decisiva a llegar a la Presidencia.
Un 63 por ciento de estadounidenses considera que es más importante controlar la frontera sur que una reforma que implique abrir las puertas a la legalización a cerca de 10,8 millones de indocumentados, según un reciente sondeo de Rasmussen.
Obama recordó que la frontera nunca ha estado más vigilada en la historia, con 20,000 agentes de la Patrulla Fronteriza, 1,200 soldados de la Guardia Nacional y aviones no tripulados de vigilancia, lo que ha conseguido más de 800 mil deportaciones, un número récord.
“El presidente está fuera de lugar al hablar de la reforma integral. Ya hemos vivido esto antes”, replicó en Washington el líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, Eric Cantor.
“La realidad es que si uno mira hacia los republicanos en la Cámara de Representantes, no veo cómo obtener una reforma integral”, reconoció el senador demócrata hispano Robert Menéndez, quien hoy volverá a presentar un intento parcial de reforma, conocido como Dream Act, junto a otros legisladores.
El Dream Act abriría el camino a la legalización a miles de estudiantes indocumentados. El proyecto ya fue derrotado cuando los demócratas tenían la mayoría en ambas cámaras del Congreso, en diciembre pasado.
Obama quiere aumentar el número de reuniones públicas sobre la reforma migratoria con altos cargos de su gobierno, un estilo de movilización que recuerda su campaña electoral victoriosa de 2008.
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