Cartas al Director

Aprendizaje

“Solo hay un bien: el conocimiento. Solo  hay un mal: la ignorancia”.
Sócrates (470 – 399 a. C.) filósofo griego

USO DE CELULARES EN CLASES

Los celulares han inundado el aula de clases por los adolescentes y jóvenes. Esto genera preocupación en los profesores porque estos aparatitos no son dejados ni a sol ni a sombra y perturban los tiempos que debe tener el proceso de enseñanza-aprendizaje, dejando de ser un elemento útil de seguridad de los estudiantes a un elemento “distractor”.

En mi práctica docente he podido ver cómo muchos adolescentes están constantemente observando ansiosos la pantallita del celular a ver si hay un mensaje o una llamada entrante y dejan de lado el trabajo del aula o no prestan atención a las explicaciones sobre el tema de clase.

El uso del celular por los adolescentes y en especial en el aula de clase se ha convertido en un patrón cultural, que son hábitos que se aprenden simplemente al vivirlos y sin necesidad de hacerlos conscientes. Y que como ya se señaló, ocasiona trastornos en el aprendizaje, molestias e interrupciones en las clases cuando los mantienen encendidos.

Cuando a los estudiantes se les pide que apaguen o entreguen el celular, se desesperan o miran mal al docente como si este les hubiera pedido algo inapropiado.

Estos aparatitos además permiten que se utilicen los mensajes como “machotes electrónicos”, lo cual puede permitir copiarse en el examen si el docente no está muy atento o se descuida un poco.

Estos celulares son un instrumento valiosísimo si se utilizan adecuadamente porque permite hablar con una persona desde cualquier lugar de manera ambulatoria, además de ser útil para la seguridad de los niños porque los mantiene en contacto con su familia y los padres saben donde están y estos se puedan comunicar rápidamente con ellos si tienen algún problema.

Aunque el celular permite hablar desde donde uno quiera, se debe controlar la compulsión de hablar todo el tiempo por él.

El celular no debe dominar todos los espacios. Se pueden y deben apagar en ciertas circunstancias: como cuando se maneja, un piloto en el avión, un jugador en medio del partido o un estudiante cuando está en clases o está estudiando. Porque aprender requiere atender. Y debe respetarse ese momento. Así de simple. Son todas cosas de riguroso sentido común y no necesitan ser reglamentadas.

Y a manera de conclusión: ninguna escuela puede permitir que un alumno mantenga su celular encendido en clase porque distrae y es una falta de respeto al docente y a la clase que imparte.

Arturo Rojas Huerta

Especialista en proyectos educativos

DEMOCRACIA PARA GOBERNAR

La mayoría de los políticos de nuestro país pregona a diario en los medios de comunicación tener la razón para saber gobernar democráticamente al país y sacarlo aún más adelante, pero lo dicen de palabras sin presentar un plan estratégico de gobierno y no expresan cómo harán para obtener los diversos recursos para mejorar el estatus de vida del pueblo, el desarrollo integral del país.

Si todavía no tienen un plan definido, así no funcionan los asuntos políticos y de gobierno y de convencimiento para las futuras votaciones el próximo 6 de noviembre. En teoría todo se puede plasmar, pero el pueblo necesita palpar cómo harán en la práctica para el gobierno democrático.

Incluso, de nada sirve que continúen en “dimes y diretes”, es mejor que busquen soluciones a los conflictos desde ahora porque también ahora es patria y país que sacar adelante, no es hasta después, de ello todos nos beneficiaríamos como una notable contribución de este nuevo tiempo de gobierno democrático.

Es necesario que la política y los políticos actuales no transformen el futuro del país en dilemas eternos, es mejor y más provechoso que siga viva la posibilidad de aspiraciones de libertad, justicia social, equidad social, que el Estado, gobierno democrático sea insertado en el mercado, la sociedad de manera humanista, como proceso unificador de la nueva sociedad contemporánea.

En consecuencia, solamente hace falta que toda la clase política actual se comprendan y se acepten tal como son, de lo contrario es imposible una estupenda reforma política democrática nicaragüense.

Entonces, a la democracia para gobernar como Estado llamémosla derechos fundamentales de las personas y del pueblo, el mundo, donde se debería incluir la cultura junto a la identidad y tutela de los fenómenos postmodernos que creen y/o paran las sociedades, especialmente nuestro país, para anexarlos, unirlos a la participación contemporánea que se desarrollará.

Es imprescindible que política y democráticamente traten de cambiar en nombre del futuro de nuestra democracia nicaragüense anhelada y se abran las puertas aún más de la esperanza y no cerrar las puertas del futuro, a nuestro futuro como nuevo tiempo político basado en el viejo que tendría que desaparecer.

Es asunto de insertar un arquetipo sin falsas conclusiones democráticas. Toda la clase política actual tiene esa obra por hacer para el bienestar del futuro de la patria y del pueblo. La democracia es de todos. Esa es la idea.

Bayardo Quinto Núñez

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