DAMASCO/AFP
Al menos 62 civiles y nueve agentes de las fuerzas del orden murieron ayer en una de las jornadas más violentas desde que comenzaron las protestas para pedir reformas sociales y la dimisión del presidente Bashar al Asad.
El Observatorio sirio de Derechos Humanos, con sede en Londres, informó de 62 muertos, entre ellos 33 en la provincia meridional de Deraa, 27 en la de Homs (centro) y dos en Latakia (noroeste) y en sus alrededores.
Paralelamente, ocho soldados y un policía perdieron la vida el viernes en ataques de “grupos terroristas”, anunció un portavoz militar citado por la agencia oficial siria Sana.
El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas aprobó ayer en Ginebra el envío urgente de una misión para investigar sobre la violación de los derechos humanos en Siria.
Casi un mes y medio, después del inicio de un movimiento sin precedentes contra el régimen del presidente Bashar al Asad, los “jóvenes de la revolución siria” llamaron el jueves en Facebook a un “viernes de la ira” en solidaridad con la ciudad de Deraa.
En respuesta, unas 2,000 personas se congregaron en Midan, un barrio de Damasco, afirmaron militantes.
En Saqba, cerca de la capital, un testigo indicó que varios miles de habitantes habían salido a las calles para pedir la caída del régimen.
En la ciudad industrial de Homs (centro), miles de personas gritaron “abajo el régimen”, según vídeos filmados por militantes y difundidos por primera vez en vivo en Internet.
En Banias (noroeste), unas 10,000 personas desfilaron a primeras horas de la tarde, según militantes de los derechos humanos. En Deir Ez Zor, a 460 km al noreste de Damasco, dos manifestaciones fueron reprimidas “con bastonazos y cables eléctricos” cuando unas mil personas salieron de las mezquitas Al Faruk y Al Othman, informó Nawwaf al Bashir, un militante pro derechos humanos.
Y en Ar Raqqa, a 540 km al noreste de la capital, entre 300 y 400 personas gritaron “Dios todopoderoso, haz que se levante el sitio de Deraa”, según Abdala al Jalil, miembro de una asociación de defensa de derechos humanos. En la región de mayoría kurda del norte de Siria, 15,000 personas se manifestaron sin incidentes en Qamishli y en tres localidades cercanas, según activistas kurdos.
El 19 de abril, Asad promulgó un decreto que obliga a obtener una autorización para manifestarse, en un país dirigido con mano de hierro por un partido único, el Baas, desde 1963.
Los Hermanos Musulmanes, principal grupo de oposición en Siria, acusaron al régimen de perpetrar un “genocidio”, y llamaron al pueblo a no ceder ante los “tiranos”, en una clara referencia a Bashar al Asad.
Aproximadamente 250 aldeanos sirios que intentaban entrar en Turquía, ayer fueron bloqueados en la frontera por las fuerzas de seguridad turcas, anunció la agencia de prensa Anatolia.
SANCIONES CONTRA SIRIA
Mientras, Estados Unidos y la Unión Europea decidieron adoptar sanciones contra Siria. El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, impuso sanciones económicas contra varias entidades administrativas del régimen sirio y funcionarios, entre ellos Maher, hermano del presidente.
Las sanciones, decididas por las “violaciones de los derechos humanos en Siria”, incluyen a Maher al Asad, responsable del Ejército sirio, al igual que a Ali Mamluk, jefe de los servicios de inteligencia.
Por su parte la Unión Europea anunció que se dispone a decretar un embargo de armas y a preparar otras sanciones contra el régimen sirio, como la congelación de haberes y la prohibición de visados para los responsables de la represión en las manifestaciones, informaron ayer fuentes diplomáticas en Bruselas.
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