Monumentos
Comer bien, dormir bien, ir donde se desea, permanecer donde interese, no quejarse nunca y, sobre todo, huir como de la peste de los principales monumentos de la ciudad.
Jules Renard (1864-1910), escritor y dramaturgo francés.
Monumentos ilegales
Me intereso por Managua, principalmente como artista, como pintor y por consiguiente hacer resaltar lo bello que tiene escondido, en parte por muchos elementos de muy mal gusto esparcidos por la ciudad, como son la casi totalidad de los “monumentos”, que yo siempre he denominado como ilegales, porque no han cumplido con los requisitos que manda la Ley 215, Ley de Promoción a las Expresiones Artísticas Nacionales y de Protección a los Artistas Nicaragüenses. El artículo 14 de dicha ley establece que los monumentos públicos que se erijan en Nicaragua serán adjudicados a través de concurso. Habría que removerlos por ser ilegales y porque embrutecen la ciudad.
Este aspecto estético de mejoramiento de Managua conlleva, como he dicho en el artículo anterior, la creación de empleos, comenzando por la seguridad ciudadana, por medio de una policía municipal cuyos miembros salgan de las mismas zonas que iremos contemplando. Jóvenes que en su mayoría están desesperados por un trabajo digno que les permita llevar la vida con más facilidad. Juventud que vemos abandonada en los semáforos dedicada a limpiar carros, vender cualquier cosa con tal de llevar algunos pesos para dar de comer a sus hijos. La mayoría de esos hombres y mujeres son personas sanas porque de otra manera no se dedicarían a esos humildes menesteres. Juventud que con un buen entrenamiento podría asumir esas responsabilidades de proteger a sus conciudadanos dentro de esa policía municipal.
Caminando desde la plaza de la República hacia el sur rápidamente nos encontramos, en la avenida Bolívar, frente al antiguo teatro González, algunos de esos “monumentos” ilegales, excepto la estatua de un soldado popularmente conocida como “Hulk”, la cual es la única que fue realizada antes de la promulgación de la Ley 215. Esta puede quedar por su carácter de legalidad. Los otros son muy malos e ilegales y así continuando siempre hacia la montaña hay otra serie de esos monumentos hasta llegar al más horrible de todos, ya sea por su mal gusto, por su ilegalidad o por la falta de respeto a un campeón. Naturalmente me refiero al que sectores gubernamentales dedicaron a Alexis Argüello. Asimismo está el del General Sandino que sustituyó al famoso caballo de Somoza delante del Estadio Nacional. Este también es de muy mal gusto, de los que se encuentran a montones en las ladrillerías, hecho en cemento y pintado con zapolín dorado para que parezca bronce. Para el General Sandino se debió recurrir a lo mejor y lo mejor se encuentra principalmente dentro de la legalidad.
Pero también nos encontramos con otras esculturas de gran valor como son Diriangén a la entrada del parque Las Piedrecitas, que habría que situar de una mejor manera y darle la protección adecuada. También al comienzo de la Carretera a Masaya está la obra que representa al General José Dolores Estrada, que habría que sacar del lugar en que se encuentra y darle una mejor ubicación en ese sector para que sea bien apreciada. Además habría que darle mantenimiento y quitarle esas pinturas blancas que se le dan año con año para hacer que parezca de mármol. Naturalmente sí son buenas, sabemos que su autora es la gran Edith Gron. Otra buena escultura es el busto de José Martí, por todos conocidos y obra de otro gran artista nicaragüense, Fernando Saravia.
Seguiré hablando sobre Managua.
Hugo Palma-Ibarra
Compromiso con la libertad
Soy un cristiano, bautista, abogado, amigo de los contras y activista de la web. Fui el último vicealcalde liberal de Masaya. Apoyo a Fabio Gadea Mantilla. Realizo proselitismo en la web, en la red social Facebook; los blogs interactivos y msn . También ejercemos la democracia en los espacios de participación ciudadana de la prensa y Canal 2. Mi cuenta es accesible a todo público, en facebook.com/chesterivanmembreño palacios, aún sin ser amigo en la red.
Durante el gobierno de Arnoldo Alemán me hice amigo de los contras, desde mi puesto como asistente legal en la Comisión Liquidadora de Carteras, la “Cobra”, donde impulsé la legalización de propiedades a favor de los retirados de la Resistencia Nicaragüense en cumplimiento de los acuerdos de paz de 1990.
Ahora pertenezco al movimiento “liberales con visión de nación”, que encabeza el líder norteño y excomandante contrarrevolucionario, diputado Maximino Rodríguez. Abandonamos nuestra antigua militancia en el PLC para apoyar por principios y con firmeza a Fabio Gadea y Mundo Jarquín, en la casilla 13 de la Alianza PLI-UNE. Mi oposición al régimen neocomunista (Socialismo del Siglo 21) de Daniel Ortega está basada en principios cristianos.
En mi actividad política hago énfasis en la inclusión de valores judeo-cristianos en el plan de gobierno de la alianza PLI-UNE; así como la defensa de la libertad religiosa consagrada en los artículos 14, 27 y 29 de nuestra Constitución. El pueblo debe saber que un gobierno totalitario es capaz de llegar a violar hasta la más íntima convicción del ser humano y no permitir ejercer con libertad la fe religiosa.
En el año 2010 suspendí el ministerio de evangelización radial que tenía a cargo en Masaya, para enfrentar con ética y responsabilidad la lucha por la libertad de nuestro pueblo; no podemos permanecer inertes ante la opresión y debemos arriesgar hasta la integridad física si es necesario en aras de acabar con esta tiranía.
Chéster Membreño Palacios
Defender la Constitución
La imposición de la candidatura de Daniel Ortega a la reelección presidencial violenta flagrantemente la Constitución y nos convierte en un país de cavernarios, donde impera la ley del más fuerte y el que tiene el poder de las armas impone su voluntad. El Arto. 182 dice: “La Constitución Política es la carta fundamental de la República; las demás leyes están subordinadas a ella. No tendrán valor alguno las leyes, tratados, ordenes o disposiciones que se le opongan o alteren sus disposiciones”. El hecho de que la CSJ espuria emitiera una resolución declarando la nulidad de un artículo constitucional, para que Daniel Ortega argumente la legalidad de su candidatura, no es fundamento válido, puesto que la misma Constitución Política inhibe a la CSJ de la facultad de aprobar reformas constitucionales.
Tampoco la Ley de Amparo puede ser instrumento legal para los magistrados espurios de la CSJ, puesto que la misma Carta Magna mandata que no puede haber ley alguna que anule lo dispuesto en la misma. La Asamblea Nacional, que es la única facultada para resolver sobre las disposiciones constitucionales. Bajo ninguna circunstancia es legal ni procedente que un recurso de amparo violente la supremacía constitucional; eso es un principio de ética jurídica que debe primar en cualquier profesional del derecho, con mayor fundamento en cada magistrado de la CSJ, que juró defender la Carta Magna.
Lo actuado por los magistrados de Apelaciones y de la CSJ constituye un flagrante delito que amerita destitución y procesamiento por perjurio y prevaricato, ya que faltaron a su juramento y dictaron fallos que no son de su competencia. También el actual presidente de la República debería ser destituido y enjuiciado por perjurio y asociación ilícita para delinquir, pues se ha coludido con otros funcionarios públicos para cometer delitos constitucionales.
Toda esta situación ha sido creada por un partido de minorías que solo tiene 38 diputados, pero que ha logrado comprar los votos suficientes para que diputados mercenarios de la “oposición” los apoyen. También ha comprado la dignidad de magistrados en la CSJ y el CSE, quienes se han coludido para que el FSLN imponga su gobierno anárquico y dictatorial. Lo procedente y acertado sería que los diputados que se consideran independientes del chantaje orteguista se declarasen en rebeldía exigiendo el respeto a la Constitución y las leyes.
La candidatura presidencial de Daniel Ortega nos tiene en una encrucijada, donde la estrategia chavista impone la necesidad de participar en las elecciones para competir, argumentando que así habrá representación opositora en la Asamblea, lo que propiciaría el pluralismo partidario. Pero ¿acaso la situación actual es diferente en la Asamblea Nacional? Presumo que con una oposición partidaria fraccionada los resultados electorales no provocarán un cambio democrático, si continúan los diputados mercenarios vendiéndose al mejor postor. Lo acertado debe ser cambiar la mayoría, si no la totalidad, de los actuales diputados por personas que tengan firme convicción patriótica, dispuestas a legislar para devolver la institucionalidad al Estado y que sean defensores de nuestra Carta Magna.
Fulvio Tijerino Pérez
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