Dos pistas aéreas de vital importancia para el desarrollo de los destinos turísticos de la Isla de Ometepe y río San Juan están previstas a ser construidas este año por la Empresa Administradora de Aeropuertos Internacionales (EAAI), según se ha anunciado en los medios. La primera con fondos propios de la empresa estatal y la segunda será financiada con un préstamo blando del BID en la segunda fase del proyecto “La Ruta del Agua”.
Por su condición de aislamiento, ambos destinos de extraordinaria belleza natural y creciente demanda turística necesitan desde hace mucho tiempo estar más integrados al resto del país y esto se puede lograr únicamente mediante la construcción de un aeropuerto.
En ambos casos está prevista la construcción de una pista asfaltada y una terminal aérea que cuente con los servicios de migración y aduana, para que puedan recibir directamente vuelos regionales en aviones turbohélice tipo AT-42 o Tupolev An-26.
El impacto que esto tendría para el desarrollo de estos destinos turísticos es inmenso. El aeropuerto de “La Paloma” en Moyogalpa estará a solo 25 minutos del Aeropuerto Internacional de Managua y a un tiempo de vuelo similar del aeropuerto de Liberia en Costa Rica, lo cual facilitará que Ometepe sea ofertado en un paquete como multidestino para los turistas de mayor poder adquisitivo que no quieren pasar por todas las penurias y tiempo de aduanas de los viajes por tierra.
Un vuelo de Managua a Ometepe, por ejemplo, es menos de la mitad de la distancia que uno a Bluefields, lo que podría traducirse en tarifas muchos menores porque el costo de combustible sería solo un 40 por ciento de lo que representa la ruta Managua-Bluefields.
El aeropuerto de San Juan de Nicaragua por su parte estará ubicado a una distancia similar al de Bluefields y el vuelo sería más corto que un vuelo a Puerto Cabezas, por ejemplo, que es el destino más distante desde Managua. De igual manera, un vuelo internacional de San José de Costa Rica a San Juan de Nicaragua sería solo unos minutos más largo que un vuelo interno a Barra del Colorado.
Una vez resuelto el diferendo con la hermana república centroamericana, la integración turística centroamericana seguirá su curso natural, de tal manera que ellos se podrían beneficiar ofreciendo atractivos paquetes multidestinos, incluyendo Ometepe y San Juan de Nicaragua y nosotros podríamos beneficiarnos con el turismo que desborda de nuestro vecino hermano del sur para acceder con relativa facilidad a nuestro paraíso tropical.
Los grandes destinos turísticos internacionales se han desarrollado gracias a la construcción de infraestructura aérea. Cerca de Nicaragua hay varios ejemplos, como Punta Cana en República Dominicana, Roatán en Honduras, toda la península de Nicoya en Costa Rica que dio un salto gigante con la construcción el Aeropuerto Internacional de Daniel Oduber de Liberia y todas las paradisíacas Islas del Caribe, ya sean británicas o francesas.
Destinos turísticos de clase mundial, como las Islas de Hawai en el Pacífico, nunca se hubieran desarrollado si no se hubiera construido aeropuertos capaces de recibir vuelos internacionales.
Ometepe y Río San Juan están a punto de ingresar por la puerta grande al siglo XXI, en lo que a turismo se refiere. En adición, la pista en San Juan de Nicaragua viene a reafirmar la soberanía en un territorio históricamente abandonado y su integración al resto del país es un clamor de la población desde hace más de 150 años, cuando vio su época de gloria durante la “Ruta del Tránsito”.
El llamado “impacto ambiental” que algunos ambientalista alegan, de construir una pista de aterrizaje y una terminal aérea, es mínimo si se compara con el impacto que dicha infraestructura tiene para mejorar la calidad de vida de los habitantes y las oportunidades de trabajo e inversión que representa a corto plazo.
Con la terminación de la carretera Acoyapa-San Carlos, prevista para este año, se cierra otro importante eslabón en la integración regional de río San Juan al resto del país, lo cual viene a mejorar el acceso por tierra y una vez concluido el puente que está siendo donado por Japón, se abre un abanico de posibilidades para el desarrollo de la zona.
Hay que reconocer y aplaudir los esfuerzos del actual gobierno por llevar a cabo estos proyectos de tanta trascendencia para el país y que han estado en proyectos desde hace muchos años en gobiernos anteriores, pero que no se lograron concretizar.
El autor es diputado a la Asamblea Nacional
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