Dos más dos son cuatro y el 3 por ciento de 100 son 3. Las matemáticas son exactas y sus resultados están lejos de la “ilusión” monetaria que trata de hacer el gobierno de Daniel Ortega al atribuir un supuesto incremento en los presupuestos educativos a partir del 2008, según análisis del economista Adolfo Acevedo.
El economista detalló que la reducción de la inversión en educación en términos de Producto Interno Bruto (PIB) pone en riesgo las metas educativas hasta ahora planteadas por el Ministerio de Educación (Mined).
DESTINAR EL 7 POR CIENTO
Los organismos de la sociedad civil han reiterado que si el país no destina el siete por ciento del PIB (cerca de 10 mil millones de córdobas) para la educación, no se podrán construir las 10,000 aulas de clases que hacen falta en el sistema de educación pública para incluir al medio millón de niños que aún no van a la escuela.
En el 2008 el presupuesto de educación representó el 3.73 por ciento del PIB, en el 2009 se destinó el 3.98 por ciento y en el 2010 fue de 3.82 por ciento del PIB.
Este año con el presupuesto original aprobado en diciembre del año pasado la asignación representaría el 3.72 por ciento.
Y con la reforma, el presupuesto recientemente aprobada quedaría en 3.65 por ciento del PIB.
PRESUPUESTO FAVORABLE, SEGÚN GOBIERNO
La Asamblea Nacional aprobó el pasado martes —con el respaldo de 59 diputados, el rechazo de cinco y la abstención de 11— una reforma presupuestaria que según el diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez dejarían al presupuesto de la educación en 5.4 por ciento del PIB.
En Nicaragua tan solo 13,207 de las 27,000 aulas de clases que reporta el Mined están en buen estado. El resto (14,620) está entre destruidas y semidestruidas.
Actualmente el Mined cuenta en su inventario con 27,000 aulas de clases, 20,869 pizarras acrílicas y con un déficit de 35 mil pupitres.
Con todo esto pretende garantizar la permanencia de 1,640,000 estudiantes que se matricularon en las escuelas del país desde enero pasado.
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