El retroceso de la Policía

Es lógico que la Policía Nacional esté en el centro de la controversia política. Primero porque en tanto que institución pública, la Policía tiene que someterse al escrutinio permanente de los ciudadanos, pero además, porque su comportamiento en las manifestaciones públicas de los ciudadanos ha sido hasta ahora muy criticable, por lo menos.

Nos referimos al trato diferenciado que la Policía ha dado a las manifestaciones públicas de la oposición democrática y a las de los partidarios de Daniel Ortega, ruda y hostil con las primeras y complaciente, por decirlo de alguna manera, con los segundos.

La ciudadanía tiene derecho y el deber cívico de preocuparse por la situación que impera actualmente en las instituciones del Estado y órganos de gobierno, incluyendo al Ejército y la Policía, que son las dos únicas instituciones armadas que hay en el país. La Policía no solo es la fuerza coercitiva del Estado que garantiza la seguridad pública. Igualmente se arroga la potestad de decidir si los ciudadanos pueden o no ejercer su derecho a la manifestación pública. Además, los miembros de la Policía están autorizados a hacer uso de la fuerza, no solo contra los delincuentes sino también, como el sábado 2 de abril, contra los ciudadanos honrados que quieren ejercer su derecho a la manifestación pública que es formalmente garantizado por la Constitución y los instrumentos jurídicos internacionales de derechos humanos.

La democracia es inconcebible e impracticable si las instituciones armadas del Estado no son profesionales, apolíticas, apartidistas, obedientes a la Constitución y no deliberantes, como se dice en los artículos 93 y 97 de la Constitución de Nicaragua con respecto al Ejército y la Policía. Pero esos preceptos constitucionales tienen que cumplirse de verdad, como se venían cumpliendo desde que la Policía dejó de ser Sandinista e instrumento de la dictadura del FSLN. La Policía se convirtió en Nacional y se puso al servicio de todos los nicaragüenses, gracias a la reforma constitucional de 1995 que estableció las normas democráticas esenciales sobre la fuerza policial y particularmente desde el 23 de agosto de 1996, cuando la presidenta Violeta Barrios de Chamorro promulgó la Ley 228, Ley de la Policía Nacional.

A partir de entonces, la Policía renombrada como Nacional se adentró en un proceso de profesionalización y democratización, que por lo auténtico y consistente a pesar de los inevitables vaivenes políticos del país, le valió el reconocimiento y la admiración de todos los nicaragüenses. Inclusive, a título personal los mandos policiales intermedios y superiores se beneficiaron materialmente con la profesionalización policial. Y sin duda que la Policía continuaría avanzando por esa senda honorable, si Nicaragua hubiera seguido siendo gobernado por personas y partidos democráticos, no obstante sus defectos políticos y sus mayores o menores niveles de corrupción individual y administrativa.

Lamentablemente el período de gobiernos democráticos terminó en enero de 2007, cuando, gracias al pacto con Arnoldo Alemán y el PLC Daniel Ortega recuperó el poder presidencial y comenzó a concentrar en sus manos todos los poderes del Estado. Y como inevitable consecuencia, la Policía comenzó a retroceder en el profesionalismo, la apoliticidad, el apartidismo y el carácter nacional que había logrado.

En realidad, era ingenuo esperar que Daniel Ortega se iba a apoderar de todas las instituciones civiles y los recursos del Estado para impulsar y financiar su proyecto de restaurar la dictadura, pero que respetaría a las instituciones armadas. En cualquier proyecto dictatorial, de izquierda o de derecha, lo primero que hace el déspota es asumir el control de la fuerza armada, militar y policial, para someter a los órganos civiles del poder estatal y social. ¿Acaso se puede creer que fue solo por retórica, que el mismo día que tomó posesión del cargo presidencial, el 10 de enero de 2007, al tomar el juramento de lealtad de los altos mandos del Ejército y la Policía Daniel Ortega les recordó y restregó en la cara, su origen revolucionario y su estirpe partidista sandinista?

Seguramente hay en la Policía oficiales, cuadros intermedios y mandos superiores que abrazaron sinceramente los principios de la democracia, que quieren ser realmente profesionales y no están de acuerdo con el penoso retroceso de su institución al partidismo. Pero habrá que esperar a que termine el régimen de Daniel Ortega y su partido y familia, y que el país vuelva a ser democrático, para tener otra vez una Policía apolítica, apartidista, obediente a la Constitución y amigable con todos los ciudadanos, no solo con los orteguistas.

COMENTARIOS

  1. ORTEGA ES PEOR QUE SOMOZA
    Hace 15 años

    la actual policia desde que lelgo ortega se volvio represiva, mas que la policia del tiempo de somoza, es mas bajo su nivel individual academico,mas bajo sus modales, y su actitud agresiva y soberbia, como la actitud del presidente ortega y sus seguidores, son una desgracias para los nicaraguense en donde el odio y la confrotacion estan en primer lugar..los que mandan contra los mandados…pobre nicaragua da verguenza ser nicaraguense…primero por somoza ..ahora por ortega

  2. DIFICIL PERO NO IMPOSIBLE
    Hace 15 años

    La meta de los nicaragüenses debería ser: Hacer desaparecer por completo al PLC y al FSLN. Será muy dificil, pero no imposible.

  3. conciencia
    Hace 15 años

    Y cuanto tendremos que esperar?..las nuevas generaciones quieren YA un cambio de esta dictadura..Aleman tiene toda la culpa de este bochornoso pacto y en las elecciones habra que demostrar que Ya no queremos mas a Ortega. f$ln nunca mas!.

  4. defensora/humana
    Hace 15 años

    Estamos de acuerdo que la Policia siempre va a estar al filo del machete, hagan bien o mal siempre perros negros se van a llamar, dejen de molestar

  5. nica made in usa
    Hace 15 años

    Y lo peor de ortega todavia no lo hemos visto;los mafiosos que son los que verdaderamente controlan la policia,lau,cerna,y chico diaz,tienen un cheque en blanco por parte de ortega para meterle mano a cualquiera que se les quiera enfrentar;de chico diaz no se mucho;pero cerna y lau,son asesinos de profesion que sin tentarse son capaces de descerrejarle un tiro a cualquiera por complacer a ortega;pobre de la Minta Granera,siempre me ha simpatizado por valiente;ojala y renuncie antes que sea tarde

  6. camilo garcia
    Hace 15 años

    Es muy bueno el editorial, olvidan que los «amigos de la policia» en la epoca «democratica» que tanto añoran eran los inmunes pues el pueblo pobre y trabajador era garroteado, enchachado y preso; hoy estamos en la «dictadura» y les duele que la policia no sea un aparato represivo a favor de ustedes, pues se van a tragar cinco años mas y los que vienen…

  7. Diriangen
    Hace 15 años

    La policia,al igual que el ejèrcito son instrumento coercitivo al servicio de una clase. Antes estaban al servicio de la oligarquia y el sistema Neo-Liberal, entonces eran aplaudidos y elogiados, cuando vapuleaban a los dirigentes universitarion en la lucha por el 6%. Ahora son «Orteguistas» porque no responden a esos intereses de clase. !A otros pendejos con ese cuentecito»

  8. Maximus
    Hace 15 años

    Cuidado con la utilizacion desmedida del nombre Chico Diaz……..

  9. Desprecio a la vida
    Hace 15 años

    A la Policía no le importa la vida de la ciudadanía, tanto que ha lanzado a los peatones a disputarse la calle frente al Consejo Supremo Electoral cn buses, camiones, carros, furgones, y todo tipo de maquinaria. Por cercar al CSE, la Aminta Granera mandó a poner vallas metálicas hasta más de la mitad de la calle y ahora los ciudadanos tienen que caminar en «fila india», peligrando, con el miedo de que un bus y cualquier vehículos los pase arrollando. Hasta allí ha llegó el desprecio a la

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