CORRESPONSAL/MASAYA
El templo de Santa María Magdalena de Masaya resultó ser pequeño para la “marea humana” que asistió a la eucaristía celebrada en honor a San Lázaro y que fue oficiada por el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio Báez Ortega.
A la celebración de San Lázaro, los feligreses llevaron a sus perros en agradecimiento por algún favor recibido.
Parte de la fiesta religiosa es que los visitantes lleven a sus perros vestidos con atuendos vistosos, disfraces originales, mientras le hacen culto a la venerada imagen. Parte del rito son las peticiones en el altar, la encendida de candelas y plegarias por alguna enfermedad de la piel o por la salud de sus animales.
“Cada año vengo a dar gracias a San Lázaro por haber sanado a mi perrita que estaba muy mal porque había comido plástico, y como yo mucho la quiero se la ofrecí a San Lázaro, y ahora venimos a pagar la promesa”, dijo doña Indiana Ruiz, quien llevaba una candela de sebo, mientras cargaba a su mascota.
FIESTA HACE MÁS DE 200 AÑOS
Monseñor Báez manifestó que en estas festividades se conjugan el folclor y la fiesta
religiosa. “Aquí el pueblo de Masaya ha hecho santo al personaje literario de la parábola al pobre Lázaro a quien los perros lamían sus llagas. Hoy el pueblo de Dios, que es un pueblo pobre y creyente, se identificó con el Lázaro pobre de la parábola. La presencia de los perritos es un modo muy original de leer la Biblia aquí en Masaya”, precisó el religioso.
Al finalizar la misa se realizó el concurso de los mejores disfraces, promovido por el Intur de la ciudad.
El padre Jesús Tenorio, cura párroco de esta iglesia, dijo que estas festividades se originaron desde hace más de doscientos años en el pueblo indígena de Monimbó. “Invito a todos los hermanos que no conocen de estas tradiciones a que nos acompañen año tras año, porque aquí se realizan estas celebraciones el quinto domingo de Cuaresma”, agregó el párroco.
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