LA PRENSA/ILUSTRACIÓN B. RODRÍGUEZ

Compradores compulsivos

Valeria tiene la ventaja que todo su salario lo gasta en darse “gustitos”, como ella misma describe a los objetos que compra cada semana en los centros comerciales.

Nombre: Valeria Tórrez. Edad: 26 años. Pasatiempo favorito: ir de compras. ¡No hay mayor satisfacción que ir a una tienda y salir con un par de zapatos, con ropa nueva o con maquillaje! Se le dibuja una sonrisa amplia en el rostro, mientras recuerda todo lo que compró hace dos días.

Valeria tiene la ventaja que todo su salario lo gasta en darse “gustitos”, como ella misma describe a los objetos que compra cada semana en los centros comerciales.

“Y si están en rebaja arraso con todo”, cuenta. Valeria no tiene ningún problema en afirmar que es una compradora compulsiva. Le causa mucho placer salir de su casa y regresar con algo nuevo. “Sobre todo cuando estoy desanimada o triste, porque cuando regreso estoy satisfecha y feliz”, comenta.

Hasta el momento esta joven no ha tenido problemas económicos por sus compras desmedidas y quizá innecesarias. Algunos pensarán que tener 42 pares de zapatos es una exagerada cantidad, pero para ella y sus amigas, es muy poco.

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El cantante Elton John en más de una entrevista a medios internacionales ha afirmado que el gusto por las gafas, flores y los pianos ha hecho temblar en un par de ocasiones su fortuna.

La actriz que recién falleció, Elizabeth Taylor, afirmaba que los diamantes eran la mejor compañía de las mujeres. Por eso nunca escatimó dinero para comprar zafiros, esmeraldas y rubíes, así como ropa de los grandes diseñadores de la moda.

Victoria Beckham, icono de la moda, se da sus gustitos, sobre todo si se trata de que su apariencia se vea mejor. En una ocasión pagó 1,500 euros por ponerse unas extensiones. Su presupuesto anual en peluquería es de 70,000 euros. Otro de los placeres que se ha dado, por ejemplo, es cuando compró lencería y ropa de cama por dos millones y medio de euros.

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  • Se aconseja realizar una lista de artículos que se necesiten en el hogar y personales.
Hacer un presupuesto y calcular cuánto gastará.

Llevar sólo el dinero necesario y evitar usar tarjetas de crédito.

Disfrutar el tiempo de ocio sin gastar ocupándolo en actividades o cursos que le interesen.

Estar claro que el sentirse bien por un momento no es estar bien en general.

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A quien sí le trajo problemas comprar desmesuradamente fue a Indira Arellano. Hace tres días posteó en su facebook: “Satisfecha con mis compras: un bolso, dos jeans, un vestido y un traje de baño”. Al llegar a su casa, se dio cuenta que el gas se había terminado y ya no disponía de dinero para comprar uno nuevo. Situación que le trajo problemas con su mamá, con quien comparte la casa y los gastos.

¿PLACER INMEDIATO, PROBLEMA FUTURO?

El sicólogo Róger Montalván cuenta que durante el 2010 atendió a unas 15 mujeres que se autodenominaban “compradoras compulsivas”.

El especialista afirma que hacer compras innecesarias en el supermercado o en las tiendas esconde el problema principal.

“Pareciera que son pocas las mujeres que piden ser atendidas por esta adicción a las compras, pero la realidad es que la mayoría de personas no se percatan de que esto puede ser un problema emocional y no piden ayuda profesional. En la mayoría de casos que he atendido, son mujeres que se sienten solas, están deprimidas, tienen problemas de estima y creen que llenan ese vacío cuando ven que cada día tienen más y más productos nuevos”, dice.

La sicóloga Karla Pastrán, aunque afirma que la publicidad no es la culpable de que existan personas adictas a las compras, sí hace referencia y afirma que “en la insistencia de la publicidad comercial y la tradición consumista, las personas compran y compran con la excusa de que están en rebaja”.

Pastrán dice que aunque este tipo de adicción afecta a muy pocos, debido a que la mayoría de nicaragüenses tiene un salario bajo, es más común de lo que se cree. “Es un acto poco consciente. A veces nos arrepentimos por el impulso irreprimible, sobre todo cuando se compran cosas que no son útiles y se gasta más de lo que pueden, llegando a veces a endeudarse”, explica la especialista.

La sensación de comprar más de lo que necesita (cosas básicas) está ligada a la gratificación propia, es decir, el sentimiento de levantar el ánimo, comprar algo para los hijos o la pareja, distraerse, comer, pero también el placer de regalar a terceros.

Salir de compras porque se siente deprimido, angustiado, aburrido y tener la convicción que gastar aliviará la ansiedad o el disgusto.

“Hay personas que cuando compran algo nuevo, les gusta presumirlo ante sus amistades, se sienten importantes, sacian por un instante el vacío de la soledad, los problemas cotidianos”, afirma Montalván.

Por su parte Pastrán comenta que cuando se compran muchas cosas innecesarias, banales y se convierte en costumbre, cada vez que se hacen compras en el supermercado, por ejemplo y se compra más de lo básico, se convierte en una necesidad irreprimible, es cuando surge el problema.

¿UN PROBLEMA SOLO DE LAS MUJERES?

Un estudio realizado en Argentina por la consultora de tendencias Trendsity, concluyó que al 89 por ciento de las argentinas le encanta ir de compras.

Esta actividad ocupa el tercer lugar entre las pasiones femeninas, después de los hijos y viajar. Y aunque en Nicaragua no hay un estudio realizado, el protagonismo femenino en el consumo se explica por la presencia que desde hace tiempo tienen las mujeres en el mercado laboral.

La adicción a las compras es algo latente tanto en hombres como en las mujeres, pero se asocia más al sexo femenino desde hace varias décadas.

“El hecho que una mujer trabaje se perfila como independiente, práctica e inteligente. Libre de tomar decisiones sobre todo en las compras en el hogar”, explica Pastrán.

Asimismo apunta a que en las tiendas hay un espacio amplio donde se ofertan productos para mujeres y un espacio más reducido para los hombres. A eso se le suma la alianza entre la tienda y las tarjetas de crédito donde existe un porcentaje menor al precio original siempre y cuando se pague con la tarjeta.

“Las mujeres obtienen información increíble, saben qué día tienen descuentos en las tiendas, se fijan en dónde es más barato”, afirma Montalván.

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COMENTARIOS

  1. Mauricio
    Hace 15 años

    Bonito el articulo, exactamente igual al de la pelicula Shopaholic, con la hija de la princesa Leia Organa jeje.

    Soy hombre y pues igual soy comprador compulsivo, tengo un amigo q igual le pasa, asi q no solo es cosa de mujeres a los machos tambien nos gusta invertir para presumir ante las feminas y conseguir mas sexapeal.

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